El polémico jugador danés calló ante un claro doble bote de una pelota evidenciando su reconocida antideportividad. En el USOpen de 2022, el argentino concedió un punto así a Murray cuando el árbitro no lo había visto. Ruud, Zverev y Etcheverry acompañarán a Holger Rune en los cuartos de final por la parte baja del cuadro.
Hace tan sólo unas semanas, uno de los faros intelectuales de Occidente acusaba a su rival político no sólo de ser patético, sino aún más, peripatético. ¡Qué osada es la ignorancia!, aunque reconozco que también me resulta divertida. El protagonista de este ilustrado comentario desconocía que el término proviene de la forma en la que Aristóteles tenía de impartir sus clases a sus discípulos. El estagirita conversaba, debatía e instruía a sus alumnos durante largos paseos. Etimológicamente, peripatético procede de peri/alrededor y patein/paseo, siendo este el origen de este término que se ha acuñado históricamente a los seguidores de la escuela filosófica de Aristóteles y que, desde ahora, adquiere una nueva acepción para designar los efectos perversos de quienes no son simplemente patéticos, sino algo más. Pues bien, lo que ha hecho esta tarde Holger Rune, en su partido de octavos ante Cerundolo, sí se podría decir que es mega-mazo-peri-patético.
El partido de octavos de final que enfrentaba a Holger Rune y Francisco Cerundolo se ha tenido que ir al tie-break del quinto set para decidir quien era el vencedor. El resultado 7-6, 3-6, 6-4, 1-6, 7-6 pone de manifiesto la tensión e igualdad del duelo, pero fue en el tercer set, con deuce y servicio del argentino en el marcador cuando una pelota botó dos veces claramente en la cancha de Rune. El juez de silla no lo apreció así y Cerundolo, antes de responder a la pelota franca que le había dejado el danés, se disculpó con un «sorry» por haber tocado mal la pelota anterior. El árbitro que no debía ver muy bien, pero sí oír a la perfección, sancionó al sudamericano con la pérdida del punto mientras Rune, excelente jugador y peor persona, no denunciaba el claro error del árbitro concediéndole el punto a su rival. Él fue quien mejor lo vio y quien quedó retratado.
El público, las redes sociales y hasta el mismo jugador argentino se lo llevan reprochando con furia porcina desde entonces, pero este indomable adolescente nórdico volvió a dar muestras de saltarse con extrema facilidad lo que, hasta ahora, era uno de los valores (o virtudes, como se decía antes) de este deporte. Rune acumula una polémica más a una larga lista de su corta carrera. En el Mutua Madrid Open de este año, borró una marca de una pelota mientras Davidovich la discutía con el juez árbitro, polémicos gestos a Ruud en los cuartos de Roland Garros de 2022, polémicas llamadas al fisio para cortar rachas negativas o expulsiones de su madre o alguno de los integrantes de su palco son continua moneda de cambio cuando el danés está sobre la pista. El propio Wawrinka ya dijo que se está ganando una mala reputación dentro del circuito por su actitud infantil.
Lo Cortés no quita lo Atahualpa, que diría nuestro admirado Armas Marcelo, y el nórdico se llevó el partido, gracias a la calidad y potencial que atesora, en un igualado quinto set. Antes, había tirado incomprensiblemente el cuarto con una actitud más que reprobable, había solicitado la presencia del fisio sin aparentes signos de molestia y había montado el numerito con comentarios y gritos a su box. Este badboy del tenis se transforma en un lindo querubín achuchable en cuanto acaba el partido, pero bien harían en cuidar su comportamiento cuando el partido está en juego.
Rune repite cuartos de final en Roland Garros en su segunda participación en el torneo parisino. Allí se verá las caras, de nuevo, con Ruud, su verdugo del año pasado en la misma ronda. El noruego ha superado en tres sets a Jarry en un partido mucho más igualado que lo que muestra el marcador. Además, Zverev y Etcheverry, buscarán una plaza en las semifinales tras deshacerse, sin demasiados problemas de Dimitrov y Nishioka.
Rune está saltando códigos en el tenis que, jamás había atravesado nadie con sus años. Torneo tras torneo, vemos que empeora en su actitud en la pista y en sus evidentes faltas de respeto hacia el público y el rival. Lo suyo, conforme va pasando el tiempo, es un claro ejemplo de lo que solemos denominar que, «sale de Málaga y se mete en Malagón». A ver lo que tarda alguna mente privilegiada en decir que Malagón es mucho más grande que Málaga.
Buenos días Fran, «me encanta leer tus artículos» cada vez los comentarios muy bien ilustrados con la historia, la relación en nuestro tiempo es magistral. La verdad parte de los jóvenes tenistas les falta educación, respeto y virtudes deportivas.
Estas acciones deberian estar más castigadas o vigiladas. Pero en el intrapartido y no fuera. De nada sirve pedir disculpas a posteriori con error arbitral tan grosero. Y si el ojo humano no es capaz de verlo, habrá que ponerle solución tecnológica.