El holandés desperdicia cuatro pelotas de torneo en el que podría haber sido el primer título de Van de Zandschulp. Rune volvió a ser una montaña rusa, capaz de lo mejor y lo peor, durante todo el partido. Tras la final perdida en Montecarlo la semana pasada, el danés consigue su primer título de 2023.
El tiempo pasa que se las pela. Hace ya un año que Holger Rune irrumpió en el circuito como un elefante en una cacharrería con su victoria en el ATP250 de Munich. Hoy, doce meses después la historia se ha repetido para acumular su cuarto título profesional, segundo sobre polvo de ladrillo. Lo curioso es que, enfrente, ha tenido el mismo rival que entonces, aunque esta vez se lo ha puesto mucho más difícil ya que en 2022 con 4-3, el holandés acabó retirándose.
El danés, totalmente adaptado a la tierra batida, hasta el punto de que su indumentaria se confunde con la propia superficie, salió convencido de que Munich es territorio ya conquistado. Su juego fresco y potente acabaron mimando las opciones de Botic, que acabó cediendo 6-4 en un primer set muy igualado. Pero Rune ya nos tiene acostumbrados a sus peligrosas desconexiones. Dobles faltas, excesos verbales con su box y un lenguaje corporal muy negativo, acabaron por regalar el segundo set a Van de Zandschulp por 6-1.
Todo estaba por decidir en la tercera manga. Aunque el set empezó con doble quiebre a favor del holandés que señalaba un 5-2, Rune no estaba muerto, estaba de parranda. Van de Zandschulp no tiene experiencias en finales y ahí fue donde se le vieron las costuras a su juego. Hasta cuatro pelotas de partido desperdició teniendo a un Rune pidiendo clemencia y una botella de oxígeno. Pero el holandés, con su falta de pericia en estas lides, acabó regalándole la vida. En el tie-break el joven Rune no tuvo compasión de Van de Zandschulp para liquidar un partido en el que el holandés perdió más de lo que Holger Rune ganó. Derrotas como esta son difíciles de olvidar y el holandés tendrá que hacer esfuerzos para que la derrota de hoy no haga mella en su carrera. Estas son las riquezas y miserias de un deporte distinto a los demás.
Cómo siempre se ha dicho y es una realidad muy tozuda (la experiencia es un grado) Rune la va teniendo y justo por ella saco esa final adelante. Es una más de las peculiaridades del tenis.