El alemán dijo que «estaba muy enfermo y que tenía fiebre», tras su derrota con Sinner
No está siendo ejemplar el comportamiento de Zverev en este mundo del COVID19. Ya fue sorprendido durante el confinamiento en una fiesta multitudinaria sin respetar las medidas oportunas. Ahora, reconoce haber jugado los octavos de final de Roland Garros ante Sinner con síntomas que podrían ser propios del coronavirus sin haber avisado ni a la organización ni a su rival.
Todos esperan ahora en Paris que los resultados de la PCR del alemán sean negativos para que no salten las alarmas en el torneo. La burbuja que protege a los jugadores nos hace pensar que el desarrollo del torneo continuará sin peligro para los jugadores.
Sea como fuera, las palabras de Zverev suenan a justificación. La inestabilidad del jugador alemán está más que acreditada y no llegaba a este Roland Garros con la confianza que su ranking le atribuye. Era el menos favorito de los elegidos para estar ahí arriba y, ciñéndonos en el juego, hemos visto como el joven Sinner hoy ha pasado por encima del gigantón alemán.
Ahora, Nadal espera al joven triunfador de la última Next Gen. Dos generaciones sobre la pista que nos dirán si es el momento del relevo o todavía quedan cartuchos en la escopeta de Nadal.