El serbio perdió con Carreño en el OPEN US su único partido de la temporada. El español se deshizo de Altmaier, que proveniente de la previa, mostró el gran tenis que atesora.
Pablo Carreño está firmando una temporada extraordinaria. Sus semifinales del OPEN US, en las que acarició el paso a la final de un grande ante Zverev, le han hecho más fuerte. Ya lo demostró en su partido contra Bautista en cuarta ronda y el partido se le empezó a complicar, lejos de revivir fantasmas de Flushing Meadows, se recuperó con una fortaleza mental propia de un experto jugador.
Hoy se ha enfrentado a una de las revelaciones del torneo. El alemán Daniel Altmaier, nº 186 se ha destapado como un jugador muy fiable que ha ganado a su compañero Jan Lennard-Struff y al cabeza de serie nº 7 Matteo Berrettini.
El jugador de la previa ha puesto en apuros al gijonés en el segundo set en el que ha servido para llevarse la manga. Ahí ha aparecido su ranking y su falta de experiencia con una doble falta a metros del cuadro de saque. Los nervios y su extremada aceleración en el juego han sido su principal enemigo.
Carreño pasa cuartos de final en la que se verá las caras con Djokovic. Mucho morbo en esa redición del partido del US OPEN en el que el serbio fue descalificado por un pelotazo a una juez de línea.