Dos semanas de calcetines rojos, pisteros preparando las canchas y jugadores dejándose la piel por sumar unos cuantos puntos que les permitan entrar en cuadros importantes durante la temporada. Analizamos los cinco aspectos más importantes del Grand Slam de la tierra batida.
Como de costumbre, pasado el foco informativo generado por el inigualable récord de Nadal, con las subsiguientes celebraciones y aclaraciones sobre su estado de salud, cogemos altura y analizamos, desde arriba, cuanto ha ocurrido en París en las dos últimas semanas de una forma sosegada.
1. Nadal, una leyenda en París
Ha sido Ivan Ljubicic quien ha propuesto que se cambie el nombre de la pista central de Roland Garros, Phillipe Chatrier, mediocre tenista francés que se convirtió en «plumilla» y acabó siendo Presidente de la Federación Francesa de Tenis, por el de Rafael Nadal. El conocido chauvinismo francés es posible que les impida tomar esta sabia decisión. Muchos la verán como opuesta a ese sentimiento de «grandeur» que ocupa todo «el Hexágono», pero lejos de absurdos nacionalismos catetos, el tenista balear se ha ganado a pulso que su nombre luzca con letras de oro en la pista en la que jamás verá a alguien ganar tanto.
2. La lucha por el GOAT.
La lesión de Nadal en el Open USA 2021 y la prohibición a participar a Djokovic por no estar vacunado del COVID19 en el Open de Australia 2022, ha pospuesto el enfrentamiento entre los dos únicos tenistas en activo del Big3 a la arcilla de París. Djokovic perdió su opción de deshacer el empate a 20 Grand Slam en Nueva York ante Medvedev por un triple 6-4. En cambio, Nadal, ante el mismo oponente, en el Open de Australia sí hizo valer su experiencia y en un épico partido a 5 sets rompió la igualdad de los tres más grandes de la historia. Roland Garros nos regaló el enfrentamiento de cuartos entre Rafa y Nole como un anticipo de la final soñada. El resultado puso de manifiesto que, hoy por hoy, y sobre todo en tierra, el tenista español se distancia de sus rivales en su particular lucha por pasar a la historia como el más grande de todos los tiempos.
3. A vueltas con su lesión.
Nunca se habían llenado tantas páginas de tinta para hablar de una lesión y, mucho menos, si su víctima era el ganador final del torneo. La crónica de una lesión crónica es agotadora. Por un lado, unos la utilizan para ensuciar su imagen y apelar a una irreal actitud lastimera que justifica sus derrotas. Otros, se limitan a describir la dura realidad de su día a día. El equipo de Rafa ni se justifica ni quiere dar pena, simplemente responde a lo que se le pregunta. Lo que está claro es que la figura de Nadal es muy alargada y de no ser por las lesiones que ha padecido durante toda su carrera sería infinita.
4. La Next Gen presiona a los Tsitsipas, Zverev o Rublev
El cuadro desigual que nos ha ofrecido esta edición de Roland Garros parecía propicio para que Tsitsipas se viera en la final contra alguno de los favoritos: Nadal, Djokovic, Zverev, Alcaraz… Pero, una vez más, la llamada «generación intermedia» de los Tsitsipas, Zverev o Rublev volvieron a desperdiciar la ocasión para dar un golpe en la mesa del Big3. Zverev, que dio la sorpresa al imponerse a la sensación del tenis actual, Carlos Alcaraz, tropezó contra el más grande y su mal fario, pero Tsitsipas se vio superado por otro de los jóvenes que está llamado a copar los puestos altos del tenis mundial: Holgar Rune. El tercero en discordia, Rublev, cedió el paso a otro viejo rockero del tenis, Marin Cilic, en lo que ya empieza a ser una sequía preocupante para el ruso en los torneos grandes. Al final, el más listo y mejor adaptado al medio, Casper Ruud, fue el invitado a la gloria de enésimo perdedor ante Nadal en finales de Roland Garros.
5. Problemas con los horarios.
Roland Garros ha sido siempre un torneo que se jugaba al aire libre, con las molestas interrupciones por la lluvia, y con horarios marcados por la luz natural. Pero todo se adapta a los tiempos, salvo Wimbledon, que lo hace a su propio capricho. Las pistas cubiertas han sido la excusa perfecta para ofrecer a las televisiones y demás espectadores el turno de noche. Muchos han sido los que se han quejado por las condiciones que supone jugar por la noche, con temperaturas más bajas y un bote de la bola mucho menos vivo. Aún así, por muchos cambios que se hagan en Roland Garros, el resultado ha sido el de siempre.