nadal-rg-14

Rafael Nadal Parera pasará a la historia como el mejor deportista de la Tierra, pero no la batida, sino la del planeta, el quinto más grande del Sistema Solar. El mallorquín ya sólo puede encontrar retos en otra galaxia, porque aquí ya los ha agotado: 14 Copa de Mosqueteros y 22 Grand Slams. Casper Ruud reconoce que «no ha sido el primero en padecer el juego de Rafa en finales de Roland Garros».


Con Rafael Nadal no habría habido Maracanazo, ni la Unión Soviética de baloncesto habría acabado con la imbatibilidad estadounidense, ni Dinamarca hubiera aprovechado la invitación de la Eurocopa del 92 para hacerse con el triunfo, y mucho menos, el Depor hubiera aguado la fiesta del Centenario a su querido Real Madrid. Con Nadal no hay sorpresa que valga, él siempre ofrece el 200% de lo que uno puede dar y eso, los rivales lo perciben.

Esta tarde jugaba su 14ª final de Roland Garros ante Casper Ruud, un joven noruego que ya ha demostrado su efectividad sobre el polvo de ladrillo en los últimos años. Pero eso no es suficiente para superar a este animal racional que desde 2005 sólo ha perdido 3 partidos en París.

El partido de hoy no ha tenido historia. Esa ya la pone Rafa con su efectividad: 14 finales jugadas, 14 ganadas. El break inicial del balear ponía de manifiesto que no tendría compasión con su «cliente» de Academia. Pero el alumno resultó aventajado y tuvo la osadía de mostrar sus armas al profesor para devolverle el break. Nunca hay que poner a prueba a los poderosos. Rafa se puso en modo tierra batida, con sus bolas profundas y pesadas buscando el revés de Ruud, su golpe más flojo, para poner la directa y endosarse el primer set: 6-3.

Si Nadal y derrotas son palabras que no suelen pronunciarse juntas en Roland Garros, menos aún cuando el español ya se ha anotado el primer set. Ruud era consciente de que la estadística luchaba en su contra y lo suyo, más que un sueño, sería una gesta inolvidable. Pero entre los valores que ha aprendido en la Rafa Nadal Academy está el de no rendirse. Así ha conseguido saltar del 140º a ser un Top 10. Por eso, la segunda manga empezó con la mejor versión del escandinavo, con ángulos imposibles y restos directos que sorprendieron a Nadal colocando un 3-1 para Casper. Pero, otra vez, resultó ser un resultado fantasma. Rafa ordenó su estrategia y pasó al plan que tantos éxitos le ha dado en su carrera, el punto a punto que adoptó el Cholo con su partido a partido. Nadal hizo contrabreak y, de nuevo, puso la directa para que Ruud no volviera a hacer un juego endosándole un parcial de juegos de 11-0.

El tercer set fue un paseo. Nadal jugaba cuesta abajo y el noruego iba ya con las ruedas pinchadas, cargado hasta arriba y sin gasolina suficiente para viajar hasta el quinto set. Ahora, visto con serenidad y cierta distancia, la final de esta tarde ha parecido sencilla, un paseo triunfal, un día más en la oficina, pero detrás hay mucho trabajo, muchas horas de sufrimiento, de dolores, de indecisión, de tentaciones por dejarlo todo. Hoy Rafa no se arrepiente de haberlo vuelto a intentar.

Pero no hay que quitar mérito a lo que ha hecho Rafa. La precisión del manacorí es tremendamente fina. Todo lo tiene medido, el resto con altura en el punto de break, el tiro directo ante una posible rotura, el saque y volea por sorpresa, las botellas colocadas en el lugar elegido, los tics antes de sacar, las líneas que no se pisan cuando la pelota no está en juego, los 25 segundos agotados al servicio, el control mental. Ese es Nadal, la bestia de los 22 Grand Slams, de los 14 Roland Garros, de los 116 partidos ganados en la tierra parisina… Todos temíamos, al principio del torneo, que su pie no aguantara el esfuerzo de un cuadro imposible en el que se ha tenido que enfrentar a cuatro Top10: Djokovic, Zverev, Ruud y Aliassime. Disipadas las dudas sobre su capacidad física nos entró el miedo de que pudiera anunciar, durante la ceremonia de entrega de trofeos, que este fuera el final. «Esperemos seguir viéndonos en el futuro» ha dicho. No es un nos vemos el año que viene, pero sí está más cerca de eso que un «no aguanto más. Lo dejo». Tenemos Rafa para rato, sabemos que no es eterno, al menos físicamente, pero lo que tenemos seguro es que sí lo será en espíritu. Los anales del deporte nunca olvidarán a Don Rafael Nadal Parera, un extraterreste en la Tierra, pero no la batida, sino la del quinto planeta más grande del Sistema Solar.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

4 comentarios en «EL MEJOR DEPORTISTA DE LA TIERRA»
  1. Muy buen artículo, como siempre. Muy grande Nadal… sobre todo porque jugaba con el pie anestesiado por su lesión crónica.
    Sigue así Fran, eres un fenómeno

  2. Justo comentario Fran. Los de mi generación y «otros» más pequeños hemos tenido la suerte de conocer a uno de los mejores deportistas del mundo de todos los tiempos.
    Y tu, sigue escribiendo para nuestro deleite.

  3. Ciertamente es un gran articulo y además se disfrutar del juego de alguien de otro mundo… Otra galaxia… Otra realidad y no precisamente virtual… En esta realidad que estamos disfrutamos tanto de su juego como de esta acertadisima cronica

  4. No hay ya palabras para describir a esta bestia del tenis. Estaba el domingo en París (por desgracia no en la pista de tierra) y se respiraba un ambiente especial. La gente con sus souvenirs de Roland Garros, sabiendo que lo que estaba por ocurrir iba a ser un momento mágico de la historia del tenis. Y pasó, por 14ª vez en 17 años, que se dice pronto. Lo que se me pasa por la cabeza es ¿qué va a ser de los no tan aficionados al tenis como yo cuando Rafa nos falte? ¿Será capaz Alcaraz de tenernos pegados al televisor los próximos 20 años? Eso espero.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *