Rafa ha jugado el Roland Garros más complicado de cuantos ha disputado hasta ahora. Sin un sólo día de sol, teniendo que luchar en la parte más complicada del cuadro, con los ya conocidos problemas en su pie que le hicieron perder en Roma y con una preparación en tierra más corta de lo normal, el balear se ha colado por decimocuarta vez en la final. Y, a pesar de todo ello, Rafa es más favorito que nunca.
Corría el año 1950. Final del Mundial de fútbol con una selección canarinha invicta y apoyada por más de 170.000 personas en Maracaná buscaban su primer Copa del Mundo, para lo que le bastaba con un simple empate, pero ocurrió lo que nadie podía imaginar, el Maracanazo.
La final de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Munich’72. La selección de EEUU nunca había perdido un partido internacional y a falta de 3 segundos ganaba 50-49 cuando el árbitro pitó el final del encuentro. La reclamación soviética consiguió que se repitieran los últimos segundos con la consiguiente canasta de Belov que confirmaba lo inesperado.
La Eurocopa de fútbol de 1992, la guerra de los Balcanes impide que Yugoslavia participe. Dinamarca es repescada y, contra pronóstico, acabó llevándose el título tras vencer a Alemania en la final cuando no era de los elegidos para el evento.
El 6 marzo de 2002 el Real Madrid celebraba su centenario y lo hacía coincidir con la final de la Copa del Rey, que se disputaba en el Santiago Bernabéu, contra el Deportivo de La Coruña. Todo parecía preparado para la celebración blanca, pero eso eran otros tiempos y la sorpresa se confirmó.
Estos son algunas de las grandes sorpresas que el deporte nos ha dado a lo largo de la historia. Mañana, en la central de Roland Garros, Rafael Nadal, con 14 títulos en Roland Garros y 21 Grand Slam a sus espaldas, se enfrenta a un joven jugador que apenas ha ganado 8 torneos ATP, todos ellos de categoría 250. De consumarse la sorpresa aparecería en letras grandes en los anales deportivos como el de la caída de Nadal en París ante un joven discípulo escandinavo que acaba de descolgar el poster de Nadal de su habitación para enfrentarse a él.
El escandinavo de 23 años mejora su nivel en la Rafa Nadal Academy y aunque no se ha enfrentado nunca de forma oficial a su ídolo sí han entrenado muchas veces juntos. Eso sí, el propio Casper ha reconocido que nunca le ha ganado un set. Ni siquiera eso.
Sin duda, este Roland Garros 2022 se puede catalogar, junto con el de 2020 que se disputó en otoño por la pandemia de COVID’19 como el más complicado de las 17 participaciones del mallorquín en el Grand Slam de la tierra. Su falta de preparación provocada por las lesiones, las adversas condiciones meteorológicas para su juego y el cuadro tan exigente que le ha obligado a enfrentarse a cuatro Top10 hacen que la gesta del balear vaya más allá del simple número 14.
Su rival en esta final es otro terrícola. El jugador que más torneos sobre tierra ha ganado desde 2020 aunque hayan sido de la menor categoría ATP y contra jugadores fuera de los primeros puestos ATP. Su entrenador es mallorquín, Pedro Clar, de la edad de Rafa y que pertenece a la Rafa Nadal Academy. Mucho me temo que lo de Pedro Clar mañana será un típico caso de empleado que quiere que pierda el jefe.
Como buenos amantes de la tierra batida, ambos prefieren que haga sol y se juegue al descubierto para que la pelota pique alto, pero todo apunta a que los elementos no les serán favorables porque se prevé lluvia. En este escenario, la adaptación de la especie mallorquina está más que probada.
La de mañana tiene pinta de ser una reedición de la final de 2018, la primera que jugó contra Thiem, otro especialista en tierra pero que acabó encogiéndose al darse cuenta de que se enfrentaba al más grande de la Tierra, me refiero al quinto planeta más grande del Sistema Solar. Eso sí, nunca hay que fiarse ni de los mejores alumnos.
Toca esperar… Veremos qué pasa!