Nadal ha completado una gira de pista dura casi perfecta. Alcaraz ha explotado, superando incluso, las previsiones de los más optimistas. Djokovic, se ha autoexcluido del circo por su postura antivacunas. Medvedev, sigue atrapado en su lucha por el nº1 y la situación de su país. Y Zverev y Tsitsipas están muy lejos de su mejor forma tras anunciar, a finales de 2021, que ellos eran el nuevo Big3. Analizamos en este artículo todo cuanto ha ocurrido en el primer trimestre del año.
El circo del tenis se traslada a Europa. Se acabó lo de trasnochar o levantarse demasiado pronto para seguir el circuito. Nuestros cuerpos lo agradecerán. Aprovechamos el jet-lag que produce el cambio de aires para detenernos y digerir todo lo que ha ocurrido al otro lado del charco. Australia y América entregan el relevo a la primavera europea que tanto gusta a los terrícolas y se engalana, como colofón, del clasismo británico sobre la hierba de Wimbledon. Pero antes de todo eso, hagamos balance de lo ya recorrido.
Nadal cogió ventaja con su 21º Grand Slam.
Muchas dudas se cernían sobre la carrera de Nadal allá por los primeros días de enero. Un trimestre sin jugar en el que el balear, además de trabajar para recuperarse de su lesión, quiso darse una última oportunidad para reengancharse a la élite. O mantenerse en la lucha con Nole o dejarse caer con Roger. Esa era la disyuntiva. Rafa organizó su gira austral con un ATP250 en Melbourne, que acabó ganando, y que le sirvió de preparación para hacer un buen papel en el Open de Australia. Lo que nadie podía imaginar es que su recuperación fuera tan brutal como para llevarle al triunfo, y más, tras verle dos sets abajo en la final ante Medvedev. Nadie esperaba que el desempate a 20 Grand Slams lo deshiciera Nadal en estas circunstancias. El ciclón manacorí continuó soplando en Acapulco y en Indian Wells, hasta que, en la final del «quinto major», un inesperado californiano y una inoportuna fisura en las costillas acabaron por humanizarlo.
Alcaraz se adelantó a su meteórica evolución.
Hace dos años que ya hablamos en este blog del peligro de las comparaciones del fenómeno Alcaraz. No sé si lo habremos hecho bien, el caso es que al marciano de Murcia, no le ha afectado que, cada vez que le veíamos conseguir una cota más en su recién estrenada carrera, acabaramos hablando de Nadal. Ya está al mismo nivel. En 2022 sólo se ha visto superado, y no sin problemas, ante Berrettini en Australia y frente a Nadal en las semis de Indian Wells. Mientras tanto, en tan sólo cuatro meses se ha colocado a las puertas del Top10, ha ganado el Master1000 de Miami, gafado hasta ahora para el tenis español y levantado el trofeo en el ATP500 de Río, el mismo en el que hace tan sólo 24 meses, ganó su primer partido ATP.
Djokovic antepone sus principios, a las finales
Mucho se ha escrito sobre la postura del serbio frente a la vacunación. Se ha querido polarizar el tenis, como ya lo está la sociedad, apoyándose en falacias que vulneraban los más básicos principios del liberalismo. Mejor nos iría si respetáramos las decisiones personales de Djokovic sin imposiciones, las mismas que le han supuesto a él tener que aceptar que la «vida moderna» nos obliga a pasar por el pinchazo de rigor. El serbio lleva en el pecado la penitencia. Cuatro meses sin jugar y Nadal ya le ha comido la tostada de los Grand Slams y Medvedev los biscotes de varias semanas del nº1. Pero lo «Cortés no quita lo Atahualpa». Chapeau por el gesto del serbio de no plegarse a la decisión colectiva y defender sus principios a costa de las finales.
Medvedev perdido en su mundo interior.
Nadie cuestiona ni la calidad, ni la excentricidad del ruso. Él mismo ha hecho gala de ella en innumerables ocasiones. Pero, ese ser peculiar llamado a sustituir a un Big 3 en horas bajas, ha acabado arrugándose a la hora de la verdad. Con Djokovic fuera de juego y Nadal recién salido de la inactividad, era el favorito para la conquista austral. Todo parecía hecho hasta que en Melbourne empezó a encoger su desaliñada y espigada figura ante el más grande de la historia, si a los datos nos remitimos. Ninguna victoria en este inicio de temporada, lo que no le ha impedido el asalto al número 1, más por incomparecencia de Nole que por merecimientos de Daniil. El ruso está con la reserva encendida y la gasolina por las nubes. La presión ante lo que el tenis le pedía se ha unido a la difícil situación de ser ruso en un mundo escandalizado por la barbarie de Putin en Ucrania. Medvedev se ha quedado en blanco, igual que la bandera que le representa ahora en los torneos del circo ATP.
Zverev y Tsitsipas: perros ladradores…
El final de temporada de 2021 en poco se parece a lo que está siendo el inicio de esta. Los triunfos de Zverev, Tsitsipas y Medvedev brillan por su ausencia. Ya nadie se acuerda de cuando levantaron su último trofeo. Pero la memoria es selectiva y, a mí, me impide olvidar, que más quisiera yo, aquellas inoportunas declaraciones del alemán y del griego erigiéndose, ambos, en el relevo de un Big3 que daban por acabado. Nada más lejos de la realidad. Desde entonces el palmarés de los visionarios del tenis es un erial y el acabado Nadal ya ha sumado un Grand Slam, un ATP500, un ATP250 y a punto ha estado de llevarse un Master1000. Zverev y Tsitsipas bien harían en contener más la lengua y soltar más el brazo. Ni el alemán ni el griego han tocado aún los trofeos de los «major» y andan más preocupados por derrocar a una generación, que por edad algún día les cederá el puesto, que de mirar de vez en cuando el retrovisor por lo que pudiera venirles por detrás.
La Next Gen amenaza con fagocitar a la generación anterior
Están llamados para los más grandes hitos del deporte. Tienen disciplina, hambre y corrección. Así podríamos calificarles. Esa necesidad tan humana de utilizar adjetivos para diferenciar a los «iguales». Aunque estos no lo son tanto. Alcaraz, Sinner, Korda y Auger Aliassime son la quintaesencia de la educación, el buen comportamiento, la calidad y la competitividad en la pista. Ni una palabra altisonante, ni una raqueta desfigurada, ni una queja que pretenda ocultar un error propio han salido de la boca de estos pipiolos que ya empiezan a llenar sus vitrinas… y cuentas corrientes. El futuro es de ellos y, como el tiempo pasa más deprisa de lo que todos pensamos, quizá ya haya atrapado al presente.

Y así, llegamos a la puerta de la gira de tierra en casa, en Europa. Si el tenis español, en territorio hostil, ha conseguido 8 títulos ATP, en cuatro meses, gracias, no sólo a Nadal y Alcaraz, sino también Bautista, Ramos y Pedro Martínez, no sé qué nos deparará el futuro, pero la cosa pinta muy bien. Pase lo que pase, lo que nadie puede dudar ahora mismo es, que España lidera claramente esto de la raqueta.
Bonito repaso a todo lo acontecido en lo que llevamos de año en este bonito deporte, muchas alegrías y anécdotas. Amigo como te desenvuelves con tus artículos eres ESPECIAL un fuerte abrazo. –