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El cuadro del Master1000 de París ha repescado a tres jugadores de la previa que, habiendo perdido sus partidos en esta ronda, sustituyen a bajas de última hora del cuadro principal. Los tres Lucky Loser han aprovechado la deferencia para ganar los siguientes duelos y continuar en el torneo.


La vida ofrece siempre una segunda oportunidad. La muerte no es el final, ya lo decía San Agustín de Hipona. Por eso, no siempre es aconsejable salir disparado de la pista, enfurecido por la derrota, llegar  al hotel y hacer las maletas para salir despavorido hacia el nuevo destino que marque el vertiginoso circuito profesional de tenis. Jugar y caer en la ronda previa, en la que muchos jugadores dejan todas sus ilusiones, y hasta los ahorros, forma parte de una lucha encarnizada entre ese grupo de jugadores que van oscilando entre torneos de menor entidad, pero que les aseguran más puntos y más dinero. Luego están los más grandes, en los que simplemente entrar en el cuadro ya es una victoria para ellos. Esa es la razón por la que, si juegas la previa de un ATP tour, debes armarte de paciencia porque aunque hayas caído a las puertas de la gloria, una llamada al móvil te puede dar una segunda oportunidad.

En este Master1000 de París han sido tres los jugadores que se han colado en el cuadro por la puerta de la fortuna. La baja de última hora de Berrettini y las lesiones de Harris y Brooksby han posibilitado que Musseti, Popyrin y Koepfer sean repescados al torneo. Regresar a casa con 7000€ y 16 puntos ATP o entrar en el cuadro, sin presión y con todo por hacer. Y vaya si lo están aprovechando. Los tres han ganado la primera ronda imponiéndose a experimentados jugadores como Murray, o a algunos a los que la temporada se les está haciendo larga como De Minaur o Laslo Djere.

Pero no ha quedado ahí la trayectoria de los afortunados perdedores. Musetti ha caído en 2ª ronda ante el australiano Duckworth en otro partido de infarto que se ha ido al tercer set. A casa con 22000€ y 45 puntitos más. La historia de Koepfer y Popyrin aún no ha acabado. Las victorias de hoy ante Auger-Alliasime y Tsitsipas pone de manifiesto que, con la mentalidad y motivación suficiente todo es posible.

Koepfer durante su duelo con Auger-Alliasime.

Mayer y Rublev, ejemplos de lucky losers ganadores

Hurgando en los anales del tenis he encontrado verdaderos prodigios de la Diosa Fortuna en esto de aprovechar las derrotas. El año 2017 fue propicio para estos prodigios de la casuística. El argentino Leonardo Mayer se marchaba de Hamburgo tras su derrota en la previa ante un jovencito alemán de 16 años, Rudolf Molleker, invitado por el torneo. Pero, la inesperada lesión de Martin Klizan le abrió una puerta que la pista le había cerrado. El regalo no era grande porque el hueco del cuadro le enfrentaba a Albert Ramos Vinyolas, cabeza de serie nº1 del torneo. La suerte había cambiado y así se demostró en el tiebreak del tercero en el que superó al de Mataró. A partir de ahí el cuadro se le despejó no volviendo a verse ante ningún cabeza de serie y plantarse en la final homónima, en la que se enfrentó a Florien Mayer, el tenista alemán. Mayer contra Mayer. Y ahí, el tenista argentino completó la proeza desactivando la ventaja geográfica.

Ese mismo año, un jovencito Andrey Rublev se alzó con el triunfo en el ATP250 de Umag (Croacia), en la que se impuso con facilidad, 6-4, 6-2 a Paolo Lorenzi una semana después de haber caído en la previa ante el magiar Attila Balazs en dos sets. Esa segunda oportunidad supuso para el ruso entrar en el Top50 por primera vez, y desde entonces no ha salido de ahí.

Remontándonos en el tiempo, en 2009 encontramos al norteamericano Rajeev Ram quien, antes de especializarse en el circuito de dobles en el que actualmente ocupa el puesto nº4, sorprendió a propios y extraños al sustituir a Mardy Fish, cabeza de serie nº1 del torneo, e imponiéndose en la final a Sam Querry.

Un año antes fue el ucraniano Sergiy Stakhovsky con su triunfo en Zagreb ante el mítico Ivan Ljubicic. El ucranio, que este año ha anunciado su retirada del tenis a los 35 años, estrenó así su palmarés, que posteriormente agrandaría con otros 3 torneos ATP más. Quizá, de no haber aprovechado esta segunda oportunidad, no hubieran venido posteriores éxitos.

También hubo otros que se quedaron a las puertas de la proeza, como Andreas Haider-Maurer que perdió en la final de Viena 2010 ante Jurgen Melzer o el más famoso caso de Marcel Granollers, al que David Ferrer arrebató el título en el Ágora de Valencia ese mismo año.

Esta circunstancia aún no se ha dado en torneos mayores. En los Grand Slams recuerdo a dos belgas: Dick Norman, quien en Wimbledon 1995 accedió al cuadro final como lucky loser y acabó con importantes favoritos como Pat Cash, Stefan Edberg y Todd Woodbridge hasta que  Boris Becker devolvió la cordura al escalafón. Y el otro belga afortunado, David Goffin quien llegó a octavos de final de Roland Garros en 2012 hasta que Roger Federer puso las cosas en su sitio. El hueco para alcanzar estas gestas en torneos de mayor entidad está desierto esperando el arrojo, tesón y eficacia de alguno de esos tenistas que navegan en las tormentosas aguas de las fases previas y los Challengers.

La vida está llena de segundas oportunidades. Si las aprovechas saben  mejor que las primeras, en ocasiones insípidas, carentes del valor que tiene todo aquello que alcanzas cuando antes lo has perdido.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

3 comentarios en «LA FORTUNA DE LOS PERDEDORES»

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