El moscovita se ha impuesto en Marsella a un motivadísimo Hugues-Herbert. Por su lado, Garin, profeta en su tierra, al imponerse a Facundo Bagnis en la tierra chilena.
Más de dos horas le ha costado a Daniil Medvedev imponerse a un Pierre-Hugues Herbert en la final del Open 13 Provence de Marsella. Mucho más tiempo le ha llevado subir hasta el segundo peldaño del Olimpo del tenis. Todo indicaba que el de hoy sería un pasito cómodo, un desnivel sencillo de escalar para un gran escalador. El rival, uno de esos jugadores que pululan por el ranking con más pena que gloria. Herbert es el undécimo jugador francés, eclipsado por los nuevos exponentes del tenis galo: Humbert, Moutet…, o los veteranos que se resisten a abandonar los puestos de arriba Monfils, Gasquet o Mannarino.
Más preocupado por el circuito de dobles, adonde sí es uno de los grandes, Pierre-Hugues Herbert ha tenido su semana de gloria. El jueves cumplirá 30 años, ocasión inmejorable para su cuarto intento de levantar un título ATP. Tendrá que esperar una más para poder decir «que a la quinta va la vencida», porque hoy Medvedev, ha desactivado, no sin problemas, el efecto especial que el galo ha disfrutado antes de abandonar los veintitodos. Al final 6-4, 6-7, 6-4, pero el alsaciano no olvidará que esta semana ha sido el verdugo de Nishikori, Tsitsipas y Humbert, todos mucho mejor colocados en el ranking que el francés.
El jugador moscovita alcanza su décimo torneo ATP y lo que es más importante para él, superar en el ranking a Rafa Nadal y colocarse como nº2 de la ATP.

Lejos de Marsella y de su superficie dura, viajamos a Santiago de Chile, al verano y a la tierra batida, donde Christian Garín ha sido profeta en su tierra al imponerse a su rival del otro lado de los Andes, el argentino Facundo Bagnis. Tampoco ha sido una empresa fácil. El rosarino, como Herbert, ha dejado escapar entre sus dedos el mayor logro de su carrera. Pero ahí, Bagnis con un 15-40 y 5-5 en el tercero ha desaprovechado poder servir para ganar su primer torneo ATP. Christian Garín ha tirado de galones y experiencia en los puntos decisivos. Con su triunfo de hoy en el ATP250 de Santiago de Chile alcanza su quinto torneo y roba las ilusiones de Facundo en su primera final.
El tenis, tan bonito como cruel, no entiende de sensibles episodios de «davides que vencen a goliaths». Herbert y Bagnis hoy lo han podido comprobar…, aunque, eso sí, seguirán luchando por ser David en la próxima final.
