En el Open de Andalucía, la furia española reivindica su liderazgo sobre el polvo de arcilla. Carreño alcanza su quinta victoria ATP e impide el estreno de Munar en su primera final. Alcaraz, otro pasito más en su prometedora carrera, firma su primera semifinal de un torneo ATP. Sonego se impone en Cerdeña al serbio Djere.
Llega la tierra y florecen los triunfos del tenis español. La adaptación a esta superficie nos viene de serie y, si a eso le sumamos, que el torneo se disputa en España, más concretamente, el Open de Andalucía celebrado en Puente Romano, Marbella la Armada Española ha dado muestras de su capacidad. Los españoles no sólo se mueven mejor sobre la tierra, sino también arropados por el calor de la gente que ha llenado, hasta donde las recomendaciones sanitarias lo han permitido. Pues en este escenario idílico es donde Carreño ha alcanzado su quinto torneo ATP, segundo sobre tierra tras Estoril 2017.
Fácil no se lo ha puesto Jaume Munar que tras dos semanas en Puente Romano, donde ha llegado a las finales del Challenguer y del ATP250 que se han jugado en Marbella, ha demostrado su extraordinaria adaptación a este pista. El mallorquín sigue creciendo es su carrera cumpliendo objetivos poco a poco. Quien también crece, pero a un ritmo mucho más rápido es Carlos Alcaraz, víctima del mallorquín en semifinales, pero que en Marbella ya ha dado otro paso en su meteórica carrera. Semifinales de un ATP250 a un mes de su mayoría de edad.

En Cerdeña, la otra prueba de toque de la semana con la tierra, Lorenzo Sonego también ha hecho patria. Tras un inicio arrasador de Laslo Djere, el italiano invirtió el resultado en un épico segundo set en el que puso las tablas con la victoria en el tie-break. En el tercer set el turinés hizo valer su remontada para llevarse su segundo torneo ATP, esta vez en tierras sardas.
Y, la semana que viene, Montecarlo.