El ruso buscará su primer triunfo Grand Slam tras su victoria en semis ante Tsitsipas. El griego intentó repetir la proeza con una remontada como contra Nadal, pero Daniil supo cerrar el partido cuando mejor jugaba Stefanos
Daniil Medvedev jugará este próximo domingo su segunda final en un grande de su carrera deportiva. A los 25 años recién cumplidos quiere alcanzar su mayor logro encadenando otra victoria más, que sería la 20ª consecutiva. Pero para ello deberá ganar a Djokovic, que en Australia lleva 8 victorias en finales de 8 jugadas. Es imposible presentar mejores candidaturas al éxito.
Para ello, Medvedev ha tenido que superar a Stefanos Tsitsipas en la segunda semifinal del torneo. La fiabilidad del ruso está más que contrastada desde que perdiera su último partido allá por finales de octubre en Viena ante Kevin Anderson. Hoy, el griego ha utilizado la misma estrategia que contra Nadal. Como el miércoles ha salido errático y con poco ritmo. Ahí, su rival ha aprovechado para colocarse dos sets a cero y bola para 4-1 para el moscovita. Pero en esas situaciones es cuando Stefanos se crece y apela a la épica que le funcionó contra Nadal. Y a punto ha estado de hacerlo contra el moscovita, porque ha sido en ese momento, y sólo en ese momento, cuando Daniil ha visto peligrar su obra. Pero, el ruso ha estado acertado en el undécimo juego y con un par de restos a los pies del griego ha roto su servicio. Al final, 6-4, 6-2, 7-5.
El domingo veremos un partido soñado. Uno de los tres grandes contra uno de los tres que más posibilidades tienen de sustituirles. Llevamos años viendo en Thiem, Zverev y Medvedev a los sustitutos del Big3. Ahora se enfrentan en un supuesto choque generacional. En 2020, Djokovic venció a Thiem. En esta ocasión lo intentará el Medvedev, que ya perdió la final de un Grand Slam en 2019 en el US Open, en aquella ocasión fue Nadal.
En el parcial de enfrentamientos entre ellos gana Novak a Daniil por 4-3. La forma en la que llegan es extraordinaria en ambos, quizá algo mejor en el caso del ruso. Está claro que el cambio generacional está próximo. El domingo veremos si es inmediato o hay que seguir esperando.