Alcaraz y Sinner encabezan los dos bloques del tenis actual, dos formas diferentes de entender este deporte en el que, siempre acaban imponiendo su criterio, ante el resto de jugadores satélites. El murciano ha acabado con el sueño de Vacherot en su propia casa y bajo la protección de su rey. El italiano ha vuelto a maltratar a Zverev, que entra en pánico cada vez que lo ve al otro lado de la red. Hoy domingo, Carlos buscará reeditar el título en el Master1000 de Montecarlo y Jannick conseguirlo por primera vez. El ganador de esta batalla, mañana será el nº1 del tenis.
El mundo anda convulso. Las guerras proliferan. Dicen que lo único que se sabe al iniciar una contienda internacional es que Italia acabará en el bando contrario al que empezó y que Francia terminará rindiéndose. En el tenis también hay cosas bastante claras. Si el torneo lo disputan Alcaraz y Sinner, uno de los dos acabará ganando. Así lo muestran los 20 últimos torneos en los que han participado estas dos bestias del tenis actual. Hoy tenemos la primera contienda del año entre un italiano, que en modo alguno cambiará de objetivo, y un murciano, acostumbrado a disfrutar de este tipo de batallas, porque son las que verdaderamente le motivan. La polarización del tenis empieza a resultar escandalosa.
Alcaraz defiende el título que cosechó hace un año ante Musetti. Durante toda la semana ha demostrado que su adaptación a la tierra es natural, una vuelta a su ecosistema. Apenas se ha dejado un set por el camino, el que perdió ante Martín Etcheverry. En las semifinales, ante Vacherot, ha tenido que sacar sus mejores armas para aplacar los misiles de servicio del monegasco. Desde que sacó todo su arsenal en Shanghai, el otoño pasado, para imponerse en el Master1000 chino, Valentin ha ido rapidín. Su progresión no parece encontrar límites y hasta sobre polvo de ladrillo, una superficie que poco se adapta a su juego, está encontrando sus mejores resultados. Al final, doble 6-4 para Alcaraz, eso sí, con más esfuerzo del esperado.
La otra semifinal se antojaba más igualada. Si invadir Polonia no es una acción recomendable, sí hay que tener en cuenta que a lo largo de la historia se convirtió en algo frecuente, con las devastadoras consecuencias para su población que podemos imaginarnos. Pues bien, que Sinner destroce las esperanzas de Zverev empieza a ser algo recurrente. La final del Open de Australia de 2025 sumió al alemán en una depresión de juego de la que tardó en salir. Desde entonces, se han enfrentado 6 veces con el mismo resultado favorable para el italiano. Las dos últimas, hace unas semanas en Indian Wells y Miami en las que Shasha se vio superado claramente por el de San Cándido. En esta semifinal de Montecarlo, Zverev estaba mostrando su mejor cara al superar duros rivales como Garín y Fonseca, especialistas en tierra batida en dos largos partidos, que se fueron al tercer set. Ante Sinner, han bastado ochenta y tres minutos para que el de Hamburgo sacara la bandera blanca. Una vez más, habrá que estar atentos al daño que produce en Zverev este particular Tratado de Versalles tras una nueva derrota ante el italiano.
Potencias del Eje contra Aliados, americanos contra rusos, judíos contra palestinos, hutus contra tutsis, capitalistas contra comunistas, blancos contra culés, seguidores de la tortilla de patatas con cebolla contra los que la quieren sin cebolla…, y ahora, Alcaraz contra Sinner. Los líderes del tenis se enfrentan hoy en territorio neutral para dilucidar cuál de los dos es mañana número 1 de la ATP, cuál lleva más semanas siéndolo y cuál acumula más títulos individuales. No está nada mal para la sobremesa de un anodino domingo de abril que amenaza lluvia, pero de puntazos.