El jugador de Mónaco ha remontado un partido en el que su primo hermano empezó apuntándose el primer set. A pesar de su mayor experiencia, acabó atenazado por la presión de sentirse favorito. Vacherot consigue su primer título ATP en la primera final que disputa, mientras Rinderknech suma ya la segunda perdida tras la del ATP250 de Adelaida en 2022. Sólo tres finales de un Master1000 no tuvieron cabezas de serie en su último partido: Carretero-Corretja en Hamburgo 1996, Henmann-Pavel en Paris-Berçy 2003, y la de hoy en Shanghai.
Mónaco no recauda impuestos sobre la renta personal, ni sobre las ganancias de capital, así que, Valentin Vacherot puede estar bien tranquilo de las 1900 chistorras y cinco lechugas que, desde hoy, se han incorporado a su cuenta corriente. El tenista monegasco, acostumbrado a dietas más equilibradas, como las de cuatro Challengers conseguidos en India y Tailandia, ha duplicado en una semana los premios conseguidos en toda su carrera profesional y ha conseguido saltar del puesto 204 de la ATP al nº40. Si esto, ya por sí mismo, podría considerarse extraordinario, lo es más porque ha ocurrido en la final de un torneo de alto nivel, un Master1000, y lo ha hecho al vencer en la final a su primo hermano, Arthur Rinderknech, otro jugador poco acostumbrado a llegar hasta las últimas rondas de los torneos ATP. Está claro que, hoy, en Shanghai, todo iba a quedar en casa.
En el tenis el nepotismo no existe. Aquí no se beneficia ni a hermanos ni esposas, por eso nos ha extrañado contemplar como dos primos han llegado hasta la final de un Master1000 tras un tortuoso paso por el más accidentado de cuantos torneos se ha disputado esta temporada. Esta semana hemos visto más vómitos, mareos, calambres y calcetines sudados que en todos los torneos del circuito. Las altas temperaturas y la insoportable humedad de Shanghai han hecho que los favoritos hayan durado menos que un primer ministro francés al frente del gobierno. Está claro que lo de los franceses no tiene remedio. Hace más de 10 años que no ganan un Master1000 y hoy que dos primos de la Costa Azul disputan una final en la costa sureste china, tiene que ganar el que ha decidido nacionalizarse en Mónaco. Ánimo, Macron.
Arthur Rinderknech, tres años mayor que su primo, acumula ya más de 50 victorias en partidos ATP y ha estado colocado en el Top50 durante muchas semanas. Aunque no ha ganado aún un título profesional sí está acostumbrado a pasar rondas y ponérselo difícil a sus rivales. Quizá todo eso ha sido lo que le ha hecho salir de favorito, de primo mayor, a la pista central de Shanghai. Así ha sido como ha trasladado el habitual respeto familiar al marcador del primer set, imponiéndose por 6-4.
Pero, en ocasiones, los apagones inesperados apagan hasta las mentes más lúcidas. Si no, que lo pregunten en Red Eléctrica Española. Los plomos de Rinderknech se apagaron y su primo, cargado de baterías, linternas e incluso antorchas, se puso a lucir sabiendo que lo importante no era alumbrar, sino deslumbrar. Así fue como, olvidándose de su relación sanguínea y afectuosa, el monegasco empezó a maltratar, sin complejos, a su rival. Doble 6-3 para Vacherot y primer título en la primera ocasión que se le presentaba.
Y así, acaba un Master1000 que se nos ha hecho un poco largo a todos porque ha habido más épica que tenis. Sin los favoritos sobre la pista, hoy hemos estado más pendientes de este eterno veroño, de las habituales polémicas del día de la Hispanidad y, para colmo, de la retirada de Morante. Pues eso, ¿quién recuerda ya del nombre del ganador de Shanghai? En su caso, ni Hacienda se acuerda de él.
Pues eso… ha habido poco tenis y uno ha estado haciendo el primo.
Lo más triste, la marcha de Morante