Rafa supera un maratoniano partido ante Navone y alcanza la penúltima ronda del ATP250 de Bastad. El jugador de Manacor convierte el duelo en una batalla épica, de esas que él necesita para sentirse más competitivo a, tan sólo, una semana del inicio de los JJOO de París. Mañana se enfrentará a Duje Ajdukovic en el cuadro individual y, junto a Casper Ruud, en el dobles, contra Guinard y Jacq. Dos años llevaba el balear sin clasificarse para unas semifinales de un torneo ATP.
Cuenta la mitología romana que, Aurora, la diosa del amanecer se enamoró locamente del príncipe troyano Titono. Ella no dudó un sólo instante en ir a visitar a Zeus, el rey de los dioses, para que le concediera la inmortalidad a su amado. Lástima que Aurora olvidara añadir en su petición un pequeño detalle: la eterna juventud. Con el paso de los años, la senilidad del pobre Titono arruinó la vida de la diosa romana y su amado acabó encerrado en una mazmorra, aislado del mundanal ruido. Biden, como un príncipe troyano del s.XXI, está ya más cerca de esa dependencia total del personaje mitológico, de la momificación de un ser manejado por hilos invisibles, que de un supuesto ser experto, alegre y sabio que está capacitado para dirigir su país por otros 4 años más. Mucho me temo que el candidato demócrata sueña con ser como Rafa Nadal, un superhéroe desalineado con su edad física, capaz, como ha hecho esta tarde en Bastad, de desafiar al tiempo para vencer a un rutilante jugador de tierra, Mariano Navone, en el despegue de su carrera deportiva, venciéndole tras más de 4 horas de partido. Los quince años de diferencia que separan sus alumbramientos, demuestran que el cuerpo se corrompe, pero, lo que verdaderamente cuenta es la edad del alma y, en eso, Rafa es eternamente joven.
Los deseos de Nadal no son tan grandes como los del octogenario candidato. El balear sólo implora salud para que las lesiones no aparezcan y pueda competir, al menos, hasta el final de temporada. Su inscripción en el Open USA pone de manifiesto que hay vida más allá de los Juegos Olímpicos de París y la tierra batida de Roland Garros. Hace dos años que no alcanzaba unas semifinales de un torneo ATP, desde aquel partido que no pudo disputar ante Kyrgios en Wimbledon. Los engranajes de su vetusto cuerpo de deportista están tardando en calentarse, pero la tozudez de los años le impiden rendirse sin darse una nueva oportunidad.
Tras las controladas victorias ante Borg (me refiero al hijo) y Norrie (no me refiero a Chuck), Nadal ha llegado a unos esperanzadores cuartos de final que se antojaban, en un principio, asequibles para el de Manacor. En frente, Mariano Navone, un rival que deslumbró a todos a principios de año, durante la gira americana de tierra, pero que se ha ido desinflando con el paso de los meses. Finalista en Río de Janeiro y Marrakech, el jugador argentino ha vencido este año en el Challenger de Cagliary imponiéndose a todo un Musetti. Pues bien, sobre la tierra sueca se ha presentado la mejor versión del argentino. Con un juego sólido y unos cañonazos, impropios de alguien que apenas ha ganado una quincena de partidos en el circuito profesional, Navone se ha apuntado el primer set y ha remontado dos breaks en su contra en la segunda manga. A tan sólo dos puntos de finiquitar el partido, sus dudas y la épica Nadalesca, empecinada en luchar hasta el final, han evitado la derrota del español.
El cansancio y la pérdida de concentración que ha tenido, por momentos, Rafa han permitido que el argentino volviera a recuperar dos roturas en el set definitivo, en el que Nadal ha acabado imponiéndose por 7-5 tras más de 4 horas de partido. Ahora, tocan sesiones de recuperación para la semifinal de mañana ante el croata Ajdukovic que, aunque está colocado más allá del puesto 100 de la clasificación ATP, sólo con pronunciar su nombre ya nos tiemblan las piernas. El balcánico, procedente de la previa, se ha deshecho del brasileño Monteiro, verdugo de Casper Ruud en este torneo.
Con los años todas las almas viejas vamos ganando en terquedad. No hay nadie que no conozca un caso de contumacia inexplicable que sólo es bien comprendida por el yo subjetivo interno. Joe Biden, vive obcecado en continuar su carrera hacia la Casa Blanca y, a pesar de sus temblores de octogenario entrañable, pretende ser más certero que una bala en la oreja de un veinteañero francotirador. En el tenis, algunos quieren ver un paralelismo entre el presidente demócrata y el ocaso de la carrera deportiva de Rafa Nadal. Nuestro mejor deportista de todos los tiempos vuelve a demostrarnos que, aunque encarcelado en un cuerpo que empieza a mostrar sus grietas, sigue disfrutando de un espíritu inmortal que le hace salvarse de los ataques de sus rivales. Lo de hoy no eran simples balas disparadas desde un tejado cercano; Nadal hoy se ha salvado de los verdaderos Cañones de Narone.
Gran partido de Nadal,aunque como tú bien dices había minutos en los que parecía que no estaba. Pero es nuestro CAMPEON y sabe donde está, todo lo contrario EL PRESIDENTE AMERICANO el pobre no sabe si está o lo llevan.??
Don Rafael Nadal, ha demostrado que su alma joven consigue que su cuerpo se mantenga competitivo en un porcentaje muy apreciable, aunque en diversos momentos parecía falto de esa concentración necesaria para el objetivo marcado.
Hoy Don Rafael ha contestado las preguntas que sobre su estado de preparación tenistica muchos, le preguntaban, cosa totalmente diferente a lo que ha contestado ese personaje que vive y sueña con el dirigente español que nos toca sufrir, pues dadas su falta de preparación sus abogados han temido cualquier frase que sin ocultar la verdad se la ocurriera decir.
Su acompañante de casa y almohada, necesita algo más de tiempo para «por decreto ley», exculpar de toda culpa a su amadisima compañera, tiempo al tiempo