Carlos Alcaraz y Novak Djokovic repetirán la final de Wimbledon de 2023 tras deshacerse en semifinales de Medvedev y Musetti. El murciano buscará su segundo título en el Grand Slam de la hierba mientras que Nole está empeñado en igualar los 8 títulos de Federer aquí y sumar un Grand Slam más a su palmarés para disipar dudas acerca del GOAT del tenis.
En la novela «El Gatopardo», de Giusseppe Tomasi de Lampedusa, ambientada en la Sicilia de finales del siglo XIX y XX, se narran los esfuerzos de una familia aristócrata por aceptar los cambios impuestos por el devenir de los tiempos y las nuevas circunstancias político-sociales para que, «la Familia», permanezca en su privilegiada situación. Es lo que ha venido en llamarse en las Ciencias Políticas el «Gatopardismo», figuras que inician revoluciones que, pronto, se convierten en superficiales para perpetuar el sistema. Esta tarde, en el All England Tennis Club de Wimbledon, tras un año de cambios convulsos, de expectativas de Sinner, de ver cómo se agota la energía de Nadal, de celebrar la despedida de Murray, de contemplar la endémica falta de especialistas sobre hierba, contemplamos como el paisaje de la raqueta se pinta con las mismas pinceladas que hace un año: Alcaraz y Djokovic.
Djokovic, Alcaraz, Medvedev y un italiano en las semifinales de Wimbledon, igual que en 2023. Musetti sustituye a un Sinner que mantendrá su nº1 al acabar el torneo. Todo cambia para seguir igual. En la primera semifinal, Carlitos volvió a tirar de épica para alcanzar el triunfo. El primer capítulo sirvió para que Medvedev advirtiera al murciano que lo de hoy no iba a ser fácil. Sus aciertos vinieron acompañados del bajísimo porcentaje de primeros servicios de su rival, quien, tras remontar un break inicial, acabó cediendo el set en la muerte súbita. Otra vez tocaba remontar. Alcaraz necesita el caos para abrir su tarro de las esencias, y bien que lo ha hecho. Bastaba con ajustar la táctica y aplicarle un punto más de intensidad: 6-3 6-4 6-4. El ruso acababa declarando que jamás se había enfrentado a un rival tan duro como este Alcaraz que, por segundo año consecutivo, le deja fuera de la final londinense.
En la segunda semifinal, Nole ha vuelto a poner de manifiesto que es una bestia deportiva que se motiva ante las adversidades. La lesión de rodilla en Roland Garros ya suponía un plus de motivación para que el serbio llegara a esta final de Wimbledon. A eso, se ha unido el particular enfrentamiento que mantiene Nole con una afición que le ha visto coronarse en siete ocasiones. Todo esto es motivación para el serbio. La víctima, un ilusionado Musetti que soñaba con repetir la victoria ante el serbio en el ATP1000 de Montecarlo de 2023, pero que pronto se dio cuenta de que iba a resultar complicado. La ambición del serbio por igualar la marca de Federer de 8 Wimbledon’s fue una losa para el tenis del transalpino, 6-4, 7-6, 6-4, y un aliciente para citarse, un año después, de nuevo con Alcaraz.
Los dos protagonistas del duelo final interpretarán diferentes roles. Djokovic como actor principal que reivindica su posición de privilegio, ganada tras muchos años de esfuerzo, capaz de soltarle una reprimenda pública al irrespetuoso respetable que olvida los siete triunfos del serbio sobre la hierba londinense. Alcaraz, un joven actor revelación que no deja de sorprender en los más importantes certámenes tenísticos y, con tan sólo 21 años, busca su cuarto Óscar.
El domingo tenemos sesión de tarde para volver a ver una de nuestras pelis preferidas: El Gatopardo que Lucchiano Visconti llevó al cine, en la que, el mismo Nole podría haber interpretado a ese Don Fabrizio Corbera indignado al saber que su sobrino Tancredo Falconeri, alias Alcaraz, es lo bastante oportunista como para intentar aprovecharse de la situación actual del tenis y robarle un nuevo Grand Slam. Pues eso, que si tiene que ser más de lo mismo, que sea lo del año pasado.