wimbledon-2024

Alcaraz sufre para pasar la tercera ronda ante un acertado Tiafoe mientras Sinner se pasea por la alfombra verde del All England Tennis Club. Bautista supera a Fognini para agrandar la presencia española en octavos. Rune remonta dos sets ante Halys y se cita ante Djokovic. Atentos a Mpetshi Perricard, lucky loser con opciones de meterse en cuartos si supera a Musetti.


La pérfida albión, llamada así por los acantilados blancos del sureste de la isla con los que recibía a sus enemigos continentales, es un país que no me ofrece la más mínima simpatía. Desconfío de quienes deciden conducir por el lado contrario, miden las cosas en unidades desconocidas, optan por vivir de espaldas al continente al que pertenecen, debaten en una Cámara legislativa que pide a gritos un pelín de más amplitud e imponen al mundo una lengua de mil demonios. Así veo yo a los ingleses, pero, toda opinión, igual que toda regla, tiene sus excepciones. En mi caso, los ingleses sólo son admirables por tardar menos de 24 horas en sustituir al presidente del gobierno, tras unas elecciones generales, y por organizar el más prestigioso de cuantos torneos se disputan en el circuito de tenis: Wimbledon.

Incluso, en mi admirado Grand Slam de la hierba, el espíritu británico saca su patita para imponer la absurda singularidad inglesa. Me refiero a la norma relativa a la indumentaria blanca que el torneo impone a rajatabla. Wimbledon se reserva el derecho a obligar a los participantes a portar el albo hasta en la ropa interior. Las polémicas han llegado este año cuando Djokovic, recién operado de su rodilla, saltó a la pista con una protección médica de color gris. Resulta sorprendente que las críticas hayan corrido más que el artículo de la norma en el que reza que “los apoyos médicos y esa clase de material debe ser blanca si es posible, pero puede ser de color si es absolutamente necesario”. El serbio ha asegurado que trataron de encontrar una rodillera blanca. Eso sí, no parecen los mejores en eso de buscar. En cualquier caso, Nole no deja de sorprenderme. Operado de la rodilla hace apenas unas semanas, su hambre competitiva ya lo tiene en los octavos de Wimbledon con la mirada puesta en los JJOO de París. Su rival será Holger Rune, la perla del tenis danés en horas bajas que ha levantado dos sets abajo ante Halys.

También resulta particular la superficie en la que se juega este torneo. Otra peculiaridad más de los londinenses. El primer día se juega sobre hierba, las últimas rondas sobre una superficie mixta en la que los botes de la pelota son tan imprevisibles como las lluvias estivales en Gran Bretaña. Esta singularidad, unido a las pocas semanas al año que se juega sobre esta superficie, es la que provoca que los jugadores no estén acostumbrados a moverse y resbalar sobre la hierba, provocando lesiones como las de Hurkacz, Pouille, Kokkinakis, Karatsev, e incluso, Carreño y Davidovich que, ni siquiera, decidieron empezar el torneo.

Esto mismo le ha ocurrido al protagonista de la semana en Wimbledon: Andy Murray. El escocés llegaba con molestias a la cita que había marcado en su calendario para despedirse: el All England Tennis Club, donde ganó en 2013 y 2016. La despedida del jugador de Dunblane pone fin a una exitosa carrera sólo eclipsada por un Big3, que le ha convertido en un D’Artagnan del tenis unido a los tres mosqueteros.

En cuanto al vigente ganador del torneo, Alcaraz, hay que destacar que sufrió para seguir existiendo la segunda semana. Carlitos estuvo incómodo porque Tiafoe replica con exactitud el propio juego anárquico que, en ocasiones, produce el murciano. El norteamericano llevaba meses sin jugar al nivel que le hemos visto ante Alcaraz, creando un espectáculo en el que, por momentos, parecían más preocupados por alcanzar el golpe del torneo que en pasar de fase. Justo en eso es en lo que está enfocado el otro gran favorito del torneo, Jannik Sinner. Su efectividad ante Kecmanovic fue letal, expulsándolo a palos de la pista con un nivel altísimo de juego. Incluso, le dio para entrenar el juego ofensivo, con constantes subidas a la red, que tantos beneficios genera sobre esta superficie. Todo apunta a que Alcaraz y Sinner se volverán a ver las caras en las semifinales de un Grand Slam. Los críticos de Alcaraz apuntan a estos constantes altibajos del murciano y obvian que eso es lo que le ha hecho ganar tres Grand Slams en otras tantas temporadas que lleva de profesional. En cambio, la extraordinaria efectividad y serenidad del trasalpino tan sólo le reportó un Grand Slam, el Open de Australia, casualmente el único que le falta al murciano, tras seis años como profesional.

Obsesionados por que el blanco permanezca como el color representativo del tenis puro, los ingleses no son tan estrictos con el verde de las pistas del All England Tennis Club que se convierte en beige durante una apasionante segunda semana, en la que sabremos si Djokovic está totalmente recuperado, si Zverev se decide a ganar un Grand Slam, si hay algún tapado que nos sorprenda o, lo más probable, si el tándem Alcaraz-Sinner sigue repartiéndose los Grand Slams del año. Lo que si sabemos es que si a Rishi Sunak le venía mal asistir a la final el próximo domingo, los británicos le han regalado un «brexit express» a su casa. Así son los británicos…, por cierto ninguno entre los 16 elegidos.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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