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Como ya le ocurrió en cuartos de final, Carlitos vio cómo se suspendía su partido nada más empezar, esta vez, por culpa de la lluvia. El murciano tuvo que remontar un primer set impecable del italiano que se apuntó por 6-1. Alcaraz cambió la estrategia para incomodar el juego del italiano y así cortar su racha de 16 partidos sin conocer la derrota. Mañana intentará revalidar el triunfo del año pasado en Indian Wells ante el mismo rival, Dannil Medvedev.


A principios del s. XX,  un geógrafo ruso de origen alemán, Vladimir Peter Köppen, creó la clasificación climática más utilizada en el mundo. Según esta división, Indian Wells tiene un clima desértico con una temperatura media de 23.0 °C. Además, a lo largo del año, el que llueva en este rincón de California es más improbable que el hecho de que Putin pierda las elecciones que este fin de semana se están disputando en Rusia. Pues bien, este sábado 16 de marzo de 2024, justo cuando Sinner y Alcaraz apenas llevaban tres juegos de su partido de semifinales, el dios de la lluvia de verdad, no el de Manolo García, ha decidido vaciar buena parte de los 158mm. que caen por año en estas latitudes. Así nos hemos pasado tres horas, viendo llover a través del cristal…, de la televisión, no de la ventana, hasta que han saltado de nuevo a la pista. Para Sinner la tormenta ya había pasado. A Alcaraz todavía le iba a caer un importante chaparrón que, seguro, le hizo acordarse de Köppen y todas sus castas.

Debe ser que a Alcaraz le va mejor la miel que el agua. Señal de que en Murcia también llueve poco. Si a la vuelta de la invasión de abejas el jugador español regresó con una motivación especial, jugando de dulce, hoy tras la inesperada lluvia, sus golpes parecían haberse quedado atrofiados por la humedad. Sinner se ponía en modo no fallos y aprovechaba la fuerza de las derechas del murciano para encontrar golpes ganadores desde cualquier esquina de la pista. Alcaraz, tras el parón provocado por la lluvia, no ganó ni un sólo juego para entregar una tarjeta de 6-1 en contra. El ciclón de San Cándido había pasado dejando importantes daños en el lado de Carlitos.

Pero siempre que llueve, escampa. Hacen falta, al menos, 30 años para que un clima cambie. Era imposible que Sinner siquiera descargando chuzos de punta como los del primer set durante tanto tiempo, así que, Alcaraz se procuró un buen paraguas y empezó a repeler los goterones de derecha y de revés que lanzaba el italiano. Fue en el cuarto juego cuando el murciano decidió mostrarle a su rival que también sabe de gotas frías, que en la huerta murciana también cae de lo lindo cuando se pone. Alcaraz cogió su derecha y empezó a combinarla con ajustadas dejadas y puntos que acababa en la red. El set se quedaba en el casillero del español tras un espectacular revés paralelo a la línea con el que salvaba un punto de break y aseguraba la segunda manga (6-3).

La lucha por el número 2 de la ATP se tenía que decidir en el definitivo tercer set. Alcaraz llegaba a la recta final con la lección bien aprendida, bastaba con aplicarla. Sinner, mientras tanto, empezaba a encadenar errores impropios en él, generados por el cambio de táctica de su rival, dirigido sabiamente desde su banquillo. El transalpino sufría y empezaba a quejarse de los gemelos, del codo y hasta de la muñeca. El nivel de los intercambios seguía creciendo con golpes inverosímiles como el que supuso el break en el tercer juego, con Sinner por los suelos y Alcaraz literalmente subido encima de la red. Ferrero, desde la grada, no paraba de insistir en la estrategia de acortar los puntos y variar alturas para que Sinner tuviera que pensar qué hacer con la bola. Una segunda rotura de servicio dejó el partido de cara para el jugador español (6-2).

Alcaraz rompe la racha de Sinner de cero derrotas en lo que llevamos de temporada e iguala el balance de enfrentamientos con el italiano con un 4-4. La historia del tenis nos va a deparar muchos enfrentamientos como el de esta noche, pero este, nunca mejor dicho, ya es agua pasada. Carlitos ya ha demostrado que puede con las plagas de insectos, con las lluvias en el desierto y, esta noche, se las verá con el mismísimo demonio rojo.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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