Un enjambre de abejas inyecta en el murciano un veneno de aciertos que han servido para desactivar la máquina alemana. Alcaraz se venga así de las dos últimas derrotas en enfrentamientos contra Shasha y pasa a semifinales, donde se enfrentará a Sinner en la que podría ser la verdadera final del torneo. Medvedev y Paul dirimirán, por la otra parte del cuadro, el otro finalista de Indian Wells
La cadena trófica es el esquema que describe el proceso de transferencia de materia orgánica a través de las diferentes especies de un ecosistema. O sea, el proceso por el que cada una se alimenta de la precedente y es alimento de la siguiente. Esto significa que todos los seres vivos dependemos, en mayor o menor medida, del resto. De lo que no somos suficientemente conscientes es de que las abejas son un eslabón importantísimo en ese equilibrio ecológico, en el que el hombre, es el máximo depredador de la cadena alimentaria. Su existencia y desarrollo sobre la tierra sería imposible sin la presencia de las abejas, ya que ellas son las encargadas de polinizar el 60% de las frutas y verduras que hoy consumimos y que, sin su inestimable labor, desaparecerían. Esta tarde, un enjambre de este molesto, pero necesario, insecto ha querido visitar la pista central del Tennis Garden de Indian Wells cuando Alcaraz y Zverev acababan de iniciar su partido de cuartos de final. Algo más de dos horas ha estado suspendido el partido hasta que han conseguido retirarlas de la colmena provisional que habían improvisado con forma de spider cam. Ha sido justo en la reanudación del partido, cuando el alemán ha sido realmente consciente de que la desaparición sistemática de esta especie implicaría graves desequilibrios, no sólo, en la agricultura y economía a mundial, sino también en su propio nivel de juego.
Apenas se habían disputado dos juegos del partido cuando una invasión de abejas ha impedido sacar a Alcaraz en su segundo turno de servicio. Con grandes dificultades ha conseguido ponerse a salvo, pero algún picotazo se ha debido llevar el murciano porque, cuando han vuelto a saltar a la pista, Carlitos parecía inoculado por un perverso veneno de odio y violencia. Tras el juego en blanco de la reanudación a favor del español, Zverev tardó en recuperar la concentración en sua golpes y pronto se vio sorprendido por el break de su rival. Con la misma seguridad que un experto apicultor que se enfrenta a sus criaturas, Alcaraz fue despejando de la pista a un Zverev que hoy no pareció tan fiero como en las dos ocasiones precedentes. El aguijonazo del jugador de El Palmar no sólo sirve para romper la racha negativa con Shasha, sino que también es una carta de presentación para enviársela a un Sinner que encadena 17 victorias y 0 derrotas en lo que va de temporada.
No sabemos si en la semifinal de mañana Sinner saldrá con la típica escafandra y el resto de la panoplia protectora de los apicultores para protegerse de la violencia de los picotazos de Alcaraz, pero de lo que sí estamos completamente seguros es de que el partido nos va a dejar grandes intercambios de estos dos nuevos y necesarios pobladores del ecosistema de la ATP. Ambos se necesitan para mejorar, se respetan dentro y fuera de la pista y hacen disfrutar de lo lindo a los aficionados del tenis. Vamos, miel sobre hojuelas.
Este último enfrentamiento entre Sinner y nuestro Carlos Alcaraz, ha conseguido por su desarrollo mostrar que nuestro tenista ha hecho caso a su entrenador y ha demostrado que además de potencia y golpes inverosimiles sabe adaptar su juego a las circunstancias necesarias bajando potencia y subiendo alturas, muy buena solución y muy buen resultado final.
Esta noche tiene otro examen y conseguir un resultado favorable tendrá un gran diploma y un ingreso económico de premio, dadas las últimas confrontaciones con abejas y lluvia incluidas y ambas con grandes victorias para la de hoy esperemos que fenómeno o circunstancia sucede para que el resultado sea el deseado por todos.