Gael Monfils obtiene su 12º título ATP al vencer en el ATP250 de Estocolmo, donde hace doce años también obtuvo la victoria. El ruso Kotov, tras una semana intratable en su juego, desaprovechó tres puntos de break con 5-5 en el segundo set. Los dos finalistas entran en el Top 100 tras sus buenos resultados en el torneo sueco.
En nuestra cultura solemos asociar el fracaso con la incapacidad que uno tiene para alcanzar el éxito. Con excesiva rapidez decidimos rendirnos y negarnos una nueva oportunidad que nos coloque en lo más alto del podio. El fundador de la cadena alimenticia KFC, Kentucky Fried Chicken, encadenó sucesivos trabajos hasta que el azar quiso que ofreciera, como solución de emergencia, un menú de pollo frito en una estación de servicio en el estado de Kentucky. Thomas Alva Edison, antes de inventar la lámpara incandescente, fue expulsado de la escuela y despedido de sus primeros empleos. Tampoco fueron ejemplares los inicios de Walt Disney o el magnate del automovilismo , Henry Ford. Y si no nos vamos tan lejos en el tiempo, no debemos pasar por alto la derrota de Javier Milei ante un peronista encargado de la economía de un país que acumula una inflación de casi el 140%. Tremendo fracaso del excéntrico líder de la motosierra argentina que, en el día de ayer, sólo puede ser equiparable a la derrota de Kotov en la final del ATP250 de Estocolmo ante un Monfils que, hasta ayer, se debatía entre la retirada y la subsistencia con dignidad deportiva en un circuito en el que ha destacado en los 20 últimos años.
La semana de Kotov ha estado cargada de éxitos. Sus habituales derrotas en las primeras rondas de los torneos ATP se tornaron en victorias en tierras suecas. La inspiración que le ha faltado en los siete años de carrera profesional, en Estocolmo, ha aparecido para deslumbrar a Eubanks, Sonego, Griekspoor y Kecmanovic. Resulta curioso que todas las víctimas del ruso estaban mejor clasificados que él, salvo Gael Monfils, su rival en la final y verdugo de Kotov.
El caso es que el moscovita salió dispuesto a no amedrentarse ante el enorme palmarés de Monfils. Convencido de que el veterano jugador francés claudicaría, como lo hicieron sus predecesores, rápidamente rompió el servicio galo y mantuvo el suyo para anotarse un 6-4 en la primera manga. La eficiencia de tiros ganadores y líneas a diestro y siniestro continuaron hasta que llegó la hora de demostrar que los fracasos acumulados, ahora se podían tornar en éxitos. Pero no llegaron. Kotov desperdició un 0-40 con 5-5 en el segundo set. Ni Monfils se explica como ha podido remontar un partido como este, en el que estaba a expensas de su rival. Lo que antes caía en la línea, ahora se iba por milímetros, y lo que caía muerto tras tocar la red, ahora se quedaba en su propia pista. El tercer set fue una exhibición física del casi cuarentón francés, que no dio tregua a Kotov. Duodécimo título para Monfils, tras casi dos años de sequía.
Difícilmente Pavel Kotov tendrá tan cerca otra oportunidad para alcanzar el éxito. Las segundas oportunidades no siempre existen en la carrera de tenistas como el ruso. El azar decidió darle la espalda. Mientras tanto, lejos de allí, en Buenos Aires, al que sí le ha llegado una segunda oportunidad es a Javier Milei, el candidato argentino a ocupar la Casa Rosada que habrá de enfrentarse, en la segunda vuelta, a un Monfils kirchsnerista que, aunque su juego parece estar ya fuera de mercado, sigue siendo capaz de arruinarle la fiesta a cualquiera y, de paso, a su propio país.
Que decir de Monfils… un profesional del tenis, genial y con extensa hoja de servicios. Bravo por él.