Sinner-alcaraz-pekín

Los dos principales tenistas de la próxima década se han enfrentado, por sexta vez en sus cortas vidas, en las semifinales del ATP500 de Pekín. La igualdad que ha marcado las tres victorias de cada uno a lo largo de su carrera, nada ha tenido que ver con el partido de hoy, en el que el italiano ha arrasado a Alcaraz en el segundo set: 7-6, 6-1. Medvedev tira de oficio y mucha estrategia para cortar la racha victoriosa de Zverev, que ya encadenaba siete partidos sin conocer la derrota. Sinner y Medvedev disputarán mañana la final con un balance de enfrentamientos personales favorable al ruso de 6-0.


Nadie es perfecto, lo que resulta muy entretenido para esta vida por la que deambulamos todos. Nos pasamos buena parte de los años que andamos por aquí, mirándonos al espejo de otros, esos que son mejores que nosotros en tal o cual cosa, sin más resultado que la habitual lamentación por sentirnos desafortunados en el divino reparto de las capacidades y la tristeza añadida al percibirnos muy pequeños ante los demás. Ese sentimiento que nos atrapa, y hasta llega a inmovilizar nuestras más seguras habilidades, es el sentimiento de inferioridad. Todo el mundo tiene su propio drama, hasta quien imaginamos como el más exitoso de nuestros ídolos. Esta tarde, ya casi de madrugada en Pekín, Carlos Alcaraz ha padecido una de esas pájaras, a las que nos empieza a malacostumbrar, esas que le atenazan física y mentalmente. Hoy ha sido ante uno de sus más duros rivales en la pista, Jannik Sinner. No es la primera vez que las inseguridades del murciano se muestran abiertas de par en par ante el fiero jugador de San Cándido. Lo más sorprendente de todo es que, mañana, cuando el transalpino se vea las caras contra Medvedev en la final del ATP500 de la capital china, justo en ese momento, es muy probable que todas las inseguridades del murciano se traspasen a Sinner…, como en los 6 anteriores enfrentamientos. Pues bien, esa concatenación de dudas, de sensaciones de aparente inferioridad que uno percibe al contemplar las cualidades ajenas, han sido esenciales a la hora de que Sinner haya desbordado completamente todo el potencial de Alcaraz.

Hasta los más grandes de este deporte, Nole, Rafa o Roger, en determinados momentos de sus largas carreras deportivas, han dado señales de debilidad y se han cuestionado su valía al compararla con la de sus rivales. Le ocurrió a Federer, tras aquella secuencia de derrotas contra Rafa que tuvo su punto álgido en el Open de Australia de 2009. Algo parecido le pasaba, hace una década, a Nole cuando se veía ante Rafa en una pista de tierra, o, por qué no, a Rafa también le ha sucedido algo parecido en sus muchas participaciones y dos finales disputadas para ganar el trofeo de maestros. Ni las condiciones, ni las energías gastadas a lo largo de toda la temporada, ni su percepción de inferioridad en ese entono le han dado para alcanzar el título de Maestro.

Ahora nos empeñamos en que Carlitos debe ganarlo todo. Nos aferramos a su potencial, que es objetivamente descomunal, y nos olvidamos de que también, con esa capacidad, en ocasiones se genera una presión inmovilizante cuando las cosas no funcionan. Grandes jugadores de todos los tiempos han padecido esta presión. Pero también los actuales. El mismo Sinner, llamado a acompañar al murciano en la cúspide del tenis, apenas ha ganado un Master1000 y no ha pisado aún una final de Grand Slam, mientas que Carlitos ya tiene dos en sus vitrinas. Y si habláramos de Rune, Musseti o el mismísimo Auger-Aliassime no acabaríamos este artículo.

En Pekín, tras las exhibiciones ante Musseti y Ruud, Alcaraz se ha visto las caras ante la mejor versión de Sinner. Un apasionante primer set, que se decidió en la muerte súbita a favor del alpino, fue la antesala de todos los males del español. La ansiedad acumulada por los errores continuos con su derecha han empequeñecido al zagalico mientras se alargaba aún más la triste figura del hidalgo italiano. La receta que hoy le ha propinado será difícil de olvidar, más bien debería recordarla durante mucho tiempo para que no vuelva a repetirse. La terapia ahora se la debe administrar Sinner, a quien le crece el sentimiento de inferioridad cada vez que se enfrenta a Medvedev, jugador al que no ha conseguido vencer en ninguno de sus 6 enfrentamientos previos.

Alcaraz tiene que mentalizarse de que las comparaciones son odiosas y debe abrazar sus defectos competitivos como características propias de su juego que, sin duda, lo hacen diferente a todos los demás. Darle la vuelta a esas dificultades de aceptación interior, que en algunos partidos atraviesa, le servirán para no idealizar infundadas percepciones de jugadores perfectos que, nuestra frágil memoria, ha olvidado que también fallaban y a los que, también, les atormentaban sus inseguridades. El tiempo ha difuminado todo eso para mostrarnos sólo la hoja de servicios más brillante de sus carreras.

Hoy Alcaraz ha perdido, pero debe estar agradecido por todo lo que ha conseguido a una edad tan temprana. Tiene motivos más que suficientes para sentirse bien consigo mismo. Lo de hoy no ha sido más que un borrón en su impecable expediente, cosa que, gracias a su equipo de trabajo, pronto conseguirá vencer. Para ello, rápidamente, debe apartar de su cabeza cualquier sentimiento negativo.

Nadie es perfecto…, gracias a Dios.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «SINNER HUMANIZA A ALCARAZ CON UNA SOBERANA PALIZA EN EL SEGUNDO SET»
  1. Sinner es el tenista que mejor sabe cómo jugarle a Alcaraz: utiliza la fuerza con la que le envía Carlitos la bola para devolverla con más velocidad. Carlitos, y su equipo técnico, tienen que ver estas cosas: como un tenista «escuchimizado» puede pegarle tan fuerte a la bola. Debe sacar su amplísimo repertorio y cambiar su juego ante su «bestia negra». Es mi opinión, aunque las cosas se ven mejor fuera que dentro de la pista.
    Y ayer, en el segundo set se le vió desmoralizado porque falló con su derecha más de lo debido: literalmente, tiró el segundo set. Debe corregir esas situaciones. Tiempo tiene, es muy jovencito, nuestro zagaliño, como muy bien dice Fran. Muy buen artículo, crack.

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