El moscovita superó a Ruud contra todo pronóstico y con el público escandinavo en contra en el ATP250 de Bastad. Rublev le endosó un 6-0 en el segundo set apoyándose en el alto porcentaje de puntos con su servicio. Ambos optaban por conseguir su segundo torneo de la temporada, que cayó del lado de Rublev tras el Master1000 de Montecarlo.
Las vidas de Casper Ruud y Andrey Rublev son tan opuestas como semejantes. Dos terrícolas de la Europa fría, esa que prefiere jugar a cubierto y sobre superficies duras, antes que al aire libre y sobre tierra batida. Está claro, que sus gustos no les vienen de cuna, sino de la juventud, cuando fueron adoptados por España. Uno por la Academia de Nadal, el otro junto a su principal valedor, Fernando Vicente. Este domingo, coincidiendo con los pocos días de sol que los suecos aprovechan para rodar sus idílicas películas de domingo por la tarde, Ruud y Rublev se han citado para luchar por su segundo ATP del año. Para el duelo no han elegido arma, sino hacerlo sobre su superficie preferida: el polvo de ladrillo.
Miembros de la Generación Z, esos que nacieron a finales del siglo pasado y crecieron a principios de este, son dos de los jugadores más fiables del circuito. Uno gracias a su estabilidad, equilibrio y calma, el otro a pesar de su inestabilidad, desequilibrio y desquiciamiento habitual. Ruud acumula 10 títulos ATP y lo que es más importante, finalista de 3 Grand Slams que le han permitido ser nº2 de la ATP. Rublev ha vencido en 15 citas del circuito, pero sólo este año ha conseguido hacerlo en un Master1000. De ahí para arriba, nada de nada. Todos sabemos que si no ha llegado a más no es por su potencial tenístico, sino por mala cabeza que penaliza, más que con sus raquetas, con sus propias articulaciones, llegando en ocasiones a sangrar sus rodillas y puños.
En sus enfrentamientos personales Rublev sale bien parado. El ruso siempre ha ganado a Ruud sobre tierra batida, arrojando un balance sobre esta superficie de 4-0. Las victorias del noruego aparecen en pista dura, donde supera a Rublev por 2-1. Hoy, se podría decir que ha sido un partido que se ha jugado al mejor de un set. La igualdad ha sido total, hasta el punto de que sólo un par de detalles en el tie-break han decantado la balanza hacia el lado del moscovita. En cambio, el segundo set se lo ha merendado con facilidad, haciendo del escandinavo una verdadera ensaladilla rusa. (7-6, 6-0).
Rublev consigue su segundo torneo del año, tras el Master1000 de Montecarlo. Ruud, tras su pésima gira por la hierba vuelve a su superficie de adopción. En los agradecimientos de la entrega de premios no han podido tener mejores palabras el uno para el otro. Admiración y respeto mutuo. Pero, lo más acertado es lo que ha apuntado Rublev, dando su valor a una victoria de un torneo menor porque, en el tenis se pierde todas las semanas y no darse cuenta de que las derrotas son también parte del éxito y el aprendizaje es no darse cuenta de la importancia de las victorias parciales. Rublev y Ruud se parecen hasta en el principio de sus nombre, aunque ahí tengo el Run-Run que aunque estos top ten están llamados a hacer grandes cosas en el tenis, mucho me temo que será otro Run Run, danés para más señas, el que se lleve el gato al agua más veces.
Absolutamente de acuerdo con… «en el tenis se pierde todas las semanas y no darse cuenta de que las derrotas son también parte del éxito y el aprendizaje es no darse cuenta de la importancia de las victorias parciales» y si, yo tambien tengo el run run de que Rune está un peldaño por arriba.