A sus 30 años, alcanza su mejor puesto en el ranking tras la trabajada victoria ante el francés Muller. El tinerfeño repite triunfo cinco años después de la victoria lograda en 2018 en Quito. Carballés Baena ya había ganado en la ciudad marroquí cuando el torneo era de categoría Challenger.
La vida es caprichosa hasta límites insospechados. En ocasiones son las propias palabras las que deciden salir de un saco oculto de la RAE para exigir su día de gloria. Hoy lo ha hecho, Baena. La preciosa localidad de la campiña cordobesa, conocida por su excelente aceite de oliva y su famosa leona, escultura ibera de piedra caliza de varios siglos antes de Cristo, hoy debe compartir protagonismo con una fea acción, una más, alejada de los valores del deporte entre un jugador del Villareal (Alex Baena) y otro del Real Madrid (Fede Valverde) y la meritoria victoria de uno de esos grandes tenistas españoles, que no brillan más por el reflejo que ejercen sobre ellos joyas como los Nadal, Alcaraz, Carreño o Bautista. Baena está de moda.
Carballés Baena, tinerfeño afincado desde hace años en Granada, es uno de esos trabajadores del tenis que lleva más de tres años sin salir del Top100 y siempre exige un plus de esfuerzo a sus rivales para doblegarle. En frente, un francés con apellido alemán que está viviendo su mayor progresión en los últimos torneos, Alexandre Muller. El galo, a sus 26 años, era la primera vez que pisaba una final ATP, aunque nadie se hubiera dado cuenta de no haberlo sabido, porque, su arrojo y actitud fueron impecables. Robusto y efectivo, sorprendió a un Carballés Baena que desaprovechó sus oportunidades. 6-4 para Muller en la primera manga. Tocaba remar para el español.
Roberto Carballés Baena está acostumbrado a luchar por sus objetivos. Ya lo hizo hace 5 años en Quito para superar, llegando de la previa, al nº2 de aquel cuadro, Albert Ramos Vinyolas. En aquel torneo el tinerfeño se impuso a jugadores de la talla de Monfils, Carreño, Ruud o el ya mencionado Ramos. Por eso, Carballés Baena estaba convencido de que podría perder, pero lo haría vendiendo cara su piel a Muller. El francés seguía mostrándose muy acertado, liberado de la presión que atenaza a los favoritos. Con el marcador 5-5, 0-30 con servicio para el galo, todo parecía perdido, pero una vez más Carballés sacó su casta para devolver el orden al partido y dilucidarlo en un tie-break decisivo. Ahí estuvo la clave del partido. La templanza del canario se erigió en clave para poner las tablas en el marcador. El español aprovechó la carrerilla para robarle el primer servicio del tercer set que sirvieron de pesada losa para Muller que tiró la toalla para caer, con honor, por 6-2 en el tercer set. Carballés se lleva un torneo en el que compartía cuadro con Musetti, Evans, Van de Zandschulp y Gasquet.
Este prestigioso torneo marroquí, que encumbró a los locales Hicham Arazi en 1997 y Younes El Aynaoui en 2002, es uno de los torneos preferidos para los tenistas españoles. Carballés Baena se erige como el décimo español en levantar el trofeo de este torneo que está íntegramente financiado por el rey de Marruecos, Mohammed VI. Antes lo hicieron De Miguel, Carbonell, Beto Martín, Fernando Vicente, Santi Ventura, Ferrero, Robredo, García López, Andújar (en tres ocasiones) y ahora Roberto Carballés Baena. El triunfo le va a servir al jugador para meterse en el Top50 a partir de mañana, el mejor puesto de su carrera. En este caso, Baena no ha necesitado una bofetada para levantar el trofeo, bastaba con perseverar en el trabajo para disfrutar de un merecido triunfo que le coloca en la mejor posición de su carrera deportiva. Para el jugador español, este título tiene tanto valor como la chaqueta verde de Rham.
Buena ocasión de mostrarse y de ganar un título, sea a la edad que sea. Si encima es español, doble buena noticia. Esperemos escuchar algo más de él en el futuro, ya que todavía le quedan algunos años de buen tenis.
La armada española no se entrega al descanso y siempre hay algún representante con ganas de demostrar que las victorias acompañan a todo aquel que con el Ímpetu y las necesarias ganas se lo propone
Enhorabuena Carballes
En la actualidad que vivimos y en la que el esfuerzo no se valora adecuadamente, ejemplos como este que nos ocupa ahora, son un referente para destacar que el trabajo, la constancia y la ilusión deben permanecer siempre.