El acorazado ruso impuso su experiencia ante un Sinner que desaprovechó demasiadas ocasiones para fijar sus ventajas.
A la tercera fue la vencida. Daniil Medvedev obtiene su primer botín de 2023 en el puerto europeo de mayor tráfico comercial. Ahí donde confluyen el Rhin y el Mosa luchando por encontrar las frías aguas del Mar del Norte, se retaron dos témpanos del tenis actual: Medvedev y Sinner.
El ruso no había pasado de semifinales en Adelaida y en el Open de Australia, cayó ante todo pronóstico ante Korda en tercera ronda. La trayectoria del italiano era algo mejor porque, aunque en Adelaida y Melbourne tampoco rozó las rondas decisivas, la semana pasada ya presentó sus intenciones para esta temporada ganando el torneo de Montpellier ante Cressy.
En Rotterdam el transalpino parecía continuar la racha. Un break arriba en el primero le colocaba con 4-1 mientras que el hijo de Putin, geográficamente hablando, se veía desbordado por las derechas ganadoras de Sinner. Pero Daniil no es de los que se rinda pronto, le viene en la casta, y así lo demostró para llevar el partido hasta un 6-5 en el que no pudo mantener su saque ante la constante presión del jugador italiano: 7-5.
Pero, en la vida pocas cosas se repiten. Medvedev renació con el rodillo adosado y pasó por encima de un Sinner que seguía celebrando el primer set: 6-2
El tercer set no ha sido apto para menores de 18 por su excesiva violencia. Esa forma de golpear la pelota no es recomendable para una sociedad que protege a la infancia. Escorzos imposibles para contrarrestar ángulos que la geometría no había descubierto aún. Espectáculo en su máxima exponencial. Pero el ruso siempre pasa una bola más cuando se activa en modo no fallos. Sinner acabó por desesperarse y acumular más fallos de lo acostumbrado. 6-2 para Medvedev, que ya tiene su primer título de la temporada. Todo se va poniendo en su sitio para mayor uso y disfrute del respetable. Abran paso que vienen más.