Nishioka hace valer el efecto oriental sobre el favoritismo del canadiense. El japonés consigue su segundo torneo ATP y el primero de 2022 tras llegar a la final en Washington.
Si hay un jugador por el que los expertos han apostado para hacer grandes cosas en esto del tenis, ese es Denis Shapovalov. El canadiense, capaz de lo mejor en partidos contra los grandes, sobre todo contra Nadal, a quién le ha ganado dos veces, no acaba de cubrir esas buenas sensaciones que los visionarios vaticinaban para el zurdo canadiense.
Hoy ha sido, Yoshioto Nishioka, campeón del ATP250 de Shenzhen en 2018, vuelve a encontrar su mejor tenis en tierras orientales. El japonés no ha tenido un cuadro fácil. Ya en primera ronda tuvo que deshacerse del correoso Daniel Evans, especialista en estas superficies. Más complicado se lo puso en cuartos el nº1 del torneo, Casper Ruud, al que sorprendió en tres sets. Pero no sólo se ha erigido como matagigantes el japonés, ya que en las semifinales tuvo que imponer su experiencia ante el lucky loser estadounidense, y auténtica sensación del torneo, Aleksandar Kovacevic. Ahí cedió una manga pero impuso sus años en el circuito.
Más fácil fue el cuadro para Shapovalov. La ausencia de última hora de Fritz, hipotético rival en cuartos, y que Brooksby apartó a Norrie, candidato para enfrentarse al canadiense en semifinales, allanó mucho el camino para Shapovalov. Todo parecía propicio para un jugador que ha llegado a ser Top10 y fue finalista en 2019 de un Master1000, el de París-Berçy tras no poder presentarse en semis un lesionado Nadal.
En la final, el japonés no dio opciones a Denis con un tenis directo y libre de errores innecesarios: 6-4, 7-6. Nishioka crece hasta su mejor puesto, el nº41 de la ATP, y Shapovalov cada vez se aleja más del que fue su nº10. Lo difícil no es llegar, Denis, sino mantenerse.