La primera ronda de Cincinnati nos ha regalado un enfrentamiento de época Wawrinka-Murray. Tres Grand Slams en las vitrinas de cada uno les amparan, pero lo que más les une es su amor por este apasionante deporte. El duelo ha caído del lado del británico pero el verdadero vencedor ha sido el tenis.
El circo del tenis continua su gira por Norteamérica. La semana pasada Montréal, la presente Cincinnati y la próxima el USOpen en Nueva York. El espectáculo nos deja duelos realmente interesantes pero, de entre ellos, para nosotros destaca el Andy Murray-Stan Wawrinka que ha acabado venciendo el escocés en un alarde de garra y pundonor por parte de los dos jugadores por 7-6, 5-7, 7-5.
Dos viejos rockeros de este deporte luchando por recuperar mejores tiempos, pero con la misma ilusión de quienes están empezando. El suizo, ganador de tres Grand Slams: Open de Australia, 2014, Roland Garros, 2015 y USOpen 2016, ahora está perdido en la posición 306 del ranking, lo que significa que apura las opciones que le da el «ranking» protegido, que no es eterno, y las invitaciones de los organizadores por haber sido un grande de este deporte. Su mejor clasificación la logró tras arrebatarle el Open de Australia a Nadal en 2014, cuando llegó a ser nº3 del mundo. Entre sus mayores logros está el haber vencido en más de tres ocasiones a los miembros del Big Four. Verlo ahora en la pista, algo pasado de kilos pero con su elegantísimo y fulminante revés, puede ser una ocasión para disfrutar de sus últimos coletazos en el tenis a los 37 años. Los medios han acuñado diferentes formas de nombrar a los mejores, pero si en algún momento alguien decide ampliar los de los big a los cinco, Wawrinka estaría en el Big Five.
Al otro lado, Andy Murray. Ex número 1 del ranking durante 41 semanas en 2016, las lesiones le apartaron de los puestos más altos. Él fue quien recuperó el éxito en los Grand Slams para Gran Bretaña tras décadas de sequía. Wimbledon no veía levantar su trofeo a un británico desde que lo hiciera Fred Perry en 1936. Murray lo consiguió en dos ocasiones: 2013 y 2016. A esos dos triunfos hay que añadir el UsOpen de 2012 para completar su triplete de Grand Slams. Poco a poco va recuperando puestos en el ranking, en el que había caído hasta la posición 503 en septiembre de 2019. Su garra y su espíritu luchador le han permitido recuperar puestos hasta entrar en el Top50 actualmente. Él sabe que no volverá a ganar un Grand Slam, ni siquiera será olímpico en 2024 en París, adonde ya ha conseguido 2 medallas de oro, pero su atracción por este deporte le impide desengancharse a los 35 años. No se perdonaría no volver a intentarlo. Ya está en la segunda ronda de Cincinnati y le espera en la siguiente ronda uno de los recambios ingleses: Cameron Norrie.
Dos ejemplos de superación y amor por este deporte que tan sólo hace unos años jugaban las rondas finales y ahora luchan por ganar partidos en el circuito. Su actitud y amor por este deporte les dignifican. Hoy reciben mi humilde homenaje por su trayectoria y perseverancia. Otro día haré lo mismo por nuestro producto nacional: Verdasco y Feliciano López.