Cilic y Wawrinka buscan los cuartos de un Master1000 después de años de sequía. Ganadores de Grand Slam intentan recuperar épocas mejores.
Todos los caminos llevan a Roma. Esto convierte a al Foro Itálico en el centro de las peregrinaciones del mundo, al menos del Occidental. No sé si esto tiene más de leyenda que de verdad, pero lo que sí es cierto es, que esta semana, las estrellas del tenis mundial, salvo Carlitos, se concentran en la capital de transalpina.
Cuarto día de competición y ya todos los protagonistas han jugado, al menos, un partido. Entre ellos se encuentran dos viejos rockeros, que luchan por no desengancharse del circuito, a parte de un par de sorpresas (Giron y Brooksbye) y los favoritos de siempre (Djokovic, Nadal, Zverev y Tsitsipas). Esto dicen bien a las claras, lo abierto que está el circuito.
Los Viejos rockeros.
Marin Cilic, ganador del USOpen de 2014 y antiguo nº3 del circuito, salió del Top20 a mediados de 2019. Desde entonces ha luchado contra las lesiones, la pandemia y las dificultades que ofrece el circuito cuando caes a posiciones más bajas. En Roma, el de Medjugore nos ha hecho recordar glorias pasadas con un partido impecable en el que ha remontado con autoridad a Cameron Norrie, uno de los jugadores más regulares del tenis actual por 5-7, 6-2, 6-1. Mañana se verá las caras contra Christian Garín en un partido en el que el bache de juego del chileno le da muchas opciones de seguir avanzando en el cuadro.
El otro rockero que se obstina en seguir haciendo música es Stan Wawrinka. Las lesiones se han cebado con el suizo en las últimas temporadas y, ahora, cuando ya sonaban los rumores que lo colocaban más cerca de la despedida que de las pistas, apuntaban a que la despedida estaba próxima, sorprende a propios y extraños, llegando a octavos de un ATP Master1000 desde la posición 361 gracias a su ranking protegido. Ganador de 3 Grand Slams (Open de Australia, Roland Garros y US Open) y ex-número 3 del ranking ATP. Difícil lo tendrá para pasar a cuartos porque en frente está Djokovic, quien en Madrid ya se le empezó a ver más en su nivel habitual. Eso sí, haría bien en no descuidarse porque el suizo le tiene tomada la medida al serbio, ya que, aunque el balance entre ellos es favorable a Nole 19-6, el helvético venció al balcánico en las finales de Roland Garros de 2015 y del US Open de 2016.
Cilic y Wawrinka intentarán mañana reverdecer viejos laureles, los mismos que en la antigua Roma identificaban a los ganadores, en un intento de hacer un poco más eterna su exitosa carrera, en la ciudad eterna.