Nueva ocasión para que los Medvedev, Zverev y Tsitsipas se reivindiquen en lo más alto del escalafón tenístico. El ruso intentará recuperar el efímero nº1 que estrenó y perdió en Indian Wells.
El circo del tenis no sale de EEUU, pero sí recorre más de 4000 kilómetros para dar una nueva oportunidad a la generación de tenistas que sueñan con borrar de lo más alto al Big3. En el Master1000 de Miami no hay rastro de los más grandes, enfrascados en lesiones y empecinamientos pandémicos. El segundo Master1000 de la temporada es la ocasión pintiparada para los Medvedev, Zverev y Tsitsipas, eternos candidatos a copar los puestos más altos del escalafón del tenis.
Tras los primeros días de torneo, llegamos a la ronda de dieciseisavos de final con los primeros damnificados:
- Rublev. El ruso parece descentrado. No debe ser fácil evadirse de la situación política internacional que, de momento, en el tenis, únicamente se manifiesta con la desaparición de la bandera rusa en los torneos. Algo parecido le está ocurriendo a Khachanov, envuelto en una vorágine de derrotas inesperadas. Rublev ha ganado dos torneos en este 2022, Dubai y Marsella, pero no tiene buenas sensaciones con sus derrotas en el Open de Australia a las primeras de cambio ante Cilic, y en semis de Indian Wells contra Fritz. Ahora, en Miami, el pupilo de Fernando Vicente vuelve a dar la de arena, al caer ante un Kirgyos en estado de gracia.
- El dúo canadiense. El país norteamericano no pudo empezar de mejor forma la temporada con su triunfo en la ATP Cup. Las actuaciones de Shapovalov y, sobre todo de Auger-Aliassime prometían un año de éxitos para el tenis canadiense. Esta sensación se asentó aún más con el triunfo del bueno de Felix en Rotterdam, tras nueve finales ATP perdidas. Pero su fracaso en segunda ronda de Indian Wells ante Van de Zandschulp y en Miami contra Kecmanovic, devuelven a la dura realidad al top ten canadiense. Peor es el caso de Shapovalov, quien desde que cayó en el quinto set del Open de Australia ante Nadal, no ha levantado cabeza. En Indian Wells ante Opelka y en Miami ante Lloyd Harris ha demostrado que está lejos de su mejor momento de forma. Las altas expectativas del tenis canadiense se disipan torneo tras torneo.
- Las viejas glorias claudican. Verdasco, Murray, Gasquet, Simon y Tsonga intentan con ilusiones renovadas volver a posiciones que ocuparon en el pasado pero que ahora resultan más inexpugnables para ellos. Unos procedentes de la dura previa, como es el caso de Fernando Verdasco, otros con ranking protegido, como Simon y Tsonga y otro con wild card, como es el caso de Murray, todos han desaprovechado esta nueva oportunidad de colocarse en las rondas finales de un Master1000. Todos son dignos de admirar. El propio Gasquet, con tan sólo 5 partidos disputados en 2022 (3 derrotas y 2 victorias) no le duele en prenda inscribirse en torneos Challengers, como el de Phoenix de la semana pasada para no perder el ritmo de la competición.
- Garín continua a la deriva. Ha caído en la primera ronda del Master1000 de Miami pero, según ha declarado, lo hace con mejores sensaciones que en torneos precedentes. Con tan sólo unas semanas de trabajo junto a Pepe Vendrell, el chileno ha recuperado la ilusión por jugar y parece superada su lesión de hombro. Ahora le llega la temporada de tierra en la que tiene depositadas muchas de las ilusiones de este 2022.
La segunda semana de Miami ya está aquí. Las opciones de los Medvedev, Zverev y Tsitsipas están intactas, pero Sinner (que el año pasado alcanzó la final ante Hurkacz), Alcaraz y Korda no se lo van a poner fácil.
Daniil Medvedev podría recuperar el nº1 en el caso de llegar a semifinales, lo que colocaría a un ruso en la cúspide del tenis mundial en unas semanas en las que la rusofobia está extendida. Bien nos iría si separáramos deporte y nacionalismo, aunque no estaría de más algún gesto en contra de la invasión rusa por parte del líder de la clasificación del tenis mundial.