El serbio no jugará el Open de Australia al negarle las autoridades australianas el visado. Tras una semana de deterioro de su imagen como ídolo deportivo, el ganador de 9 ediciones del Open de Australia, deja libre el camino a Nadal para que deshaga el empate a Grand Slams.


Fin al culebrón del inicio del año. Una cuestión que ha trascendido los límites deportivos y se ha convertido en un problema diplomático entre las autoridades serbias y australianas, entre negacionistas y provacunas, entre la mentira y el respeto a las leyes. El ministro de Inmigración confirma que el serbio supone un peligro para la salud, la seguridad y el buen orden de la comunidad australiana. La única opción que le queda es que su equipo de abogadas recurran para dilatar la salida de Novak de Australia, eso sí, volviendo a la residencia de inmigrantes en las que ya estuvo la semana pasada.

Así las cosas, todo parecería indicar que la participación del serbio en el Open de Australia se complica. Al menos, sería desaconsejable que lo hiciera. Su preparación no ha sido la correcta, los compañeros empiezan a sentirse agraviados por la actitud del serbio, el público clama en más de un 80% contra su privilegiada situación y la comunidad internacional ve cómo se derrumba un icono deportivo entre mentiras y actitudes de una prepotencia desmedida.

Con el cuadro sorteado desde ayer, ahora será Rublev quien sustituya en la parte alta a Djokovic. Esto despeja mucho el camino para Rafa en su camino por deshacer el desempate en los «grandes», en el que Federer sigue recuperándose de su lesión y Nole ha decidido autoexpulsarse con su posición contraria a la vacuna.

El serbio ya protagonizó un polémico positivo en pleno confinamiento de la primera ola de la pandemia, cuando se contagió en un torneo, que él mismo organizó, junto a Dimitrov, Coric y Troicki. Ahora ha comunicado que se volvió a contagiar a mediados de diciembre, aunque continuó con su vida normal sin evitar contactos ni cumplir con el debido confinamiento. A esto hay que sumar alguna declaración desafortunada, los excesos con las raquetas en plenos partidos y la expulsión del US Open de 2020 por golpear con una pelota a una juez de línea. Demasiadas manchas en la carrera deportiva de un genio del tenis, que ahora, por culpa de su pulso a las normas sanitarias, florecen para abonar su estercolero interior.

En España no entendemos la actitud de Djokovic. Aquí nos hemos vacunado en masa y hasta hemos utilizado la famosa picaresca española para, como el capitán del Costa Concordia apresurarnos a la orilla de la vacuna. Resulta significativo que el serbio capitanee una bandera en la que resulta complicado ver jugadores que no se han vacunado. Entre los 100 primeros sólo existen dudas en Ilya Ivashka (48) y Tennys Sandgren (93). Para ellos, la reacción a las vacunas de Chardy pesa más que la protección del virus que ha recibido el resto de jugadores del circuito.

La película llega a su fin, el guión nos lo ha dejado escrito Novak y Netflix amenaza con llevarlo a las pantallas a la mayor brevedad posible. Prometo no perdérmelo…, pero el Open de Australia empieza antes.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «DJOKOVIC DEPORTADO A SU MUNDO NEGACIONISTA»

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