Terminamos una temporada marcada por el recambio natural en la élite del tenis, pero olvidamos a esos jugadores que, desde abajo van alcanzando sus objetivos, aunque para la opinión pública quedan en el olvido por no destacar en los grandes torneos del circuito. Este año, hasta 12 jugadores han logrado su primer torneo ATP, lo que muestra un paisaje más despejado en el tenis.
Tenemos la mala costumbre de confundir los datos con la verdad. La dictadura de la Ciencia siempre ha tenido mejor prensa que la vaguedad humanística. Con demasiada frecuencia tiramos de cifras de dudosa procedencia y estudios de desconocidos observatorios para avalar un discurso sobre una realidad que no siempre es cierta. Lo vemos todos los días cuando analizamos los datos del EGM, en el que con los datos en la mano, todos los medios ganan; o en el informe publicado por The Economist, en el que se describe una situación financiera española envidiable hasta para las mayores potencias del mundo, pero que no coincide en absoluto con lo que el españolito de a pie percibe cada día. En el tenis, una docena de jugadores han ganado, en 2024, por primera vez un torneo ATP, eso es verdad, pero no justifica que su carrera deportiva, o las expectativas creadas, hayan sido cubiertas por este triunfo. El dato no siempre mata el relato.
Vivimos tiempos convulsos. La decadencia de Djokovic, Nadal y Federer anuncia un período de transición en el que aparecen nuevos líderes dispuestos a perpetuarse en la cima del tenis. Es ahí donde aparecen un ramillete de jugadores que se han estrenado este año como ganadores de un ATP250. Analizamos cada caso para determinar si el dato avala o no el discurso eufórico:
Nueva hornada latinoamericana: Tabilo, Darderi y Díaz Acosta
El chileno Alejandro Tabilo fue el primero en estrenarse con éxito en este 2024. Fue en Auckland donde sorprendió a todos con una superioridad que luego confirmaría, en primavera, en Mallorca con su segundo título ATP. A sus 27 años, el zurdo jugador sudamericano cierra la temporada como la mejor de su carrera deportiva, haciendo coincidir datos y relatos.
No es el caso de Luciano Darderi y Facundo Díaz Acosta. Tras su sorprendente irrupción sobre el polvo de ladrillo local, estos argentinos, ganaron en Córdoba y Buenos Aires con la misma rapidez que luego se esfumaron de las últimas rondas de los torneos. Las expectativas se dispararon pero todo quedó en una ilusionante carrera de caballo y parada de burro.
Los restos de serie de la generación de Sinner y Alcaraz: Lehecka y Draper
Hace muy pocos años compartían duelos en la fiesta light de las Next Gen con Janik y Carlitos, pero su salto al circuito ha demorado sus éxitos, si es que ganar un ATP250 lo es, más de lo esperado. Tanto el checo, que levantó el trofeo en Adelaida, como el británico en Sttutgart, saben que no será la última vez que se vean en éstas, pero esta claro que por mucho dato que les justifique el éxito, para ellos el relato describía paisajes más felices a estas alturas de sus carreras.
La diferencia francesa: Mpetshi-Perricard y Bonzi
Nunca un país había dado tanto a un deporte recibiendo tan poco. Los franceses están acostumbrados a deslumbrar mucho y ganar poco. Más de 40 años sin un Grand Slam, Francia va jubilando jugadores (Tsonga, Simon, Gasquet…) sin que lleguen los grandes títulos. Por eso, los triunfos de Mpetshi-Perricard en Lyon y de Bonzi en Metz vuelven a despertar el sueño en la afición gala. Concretamente el caso del espigado jugador negro es el que más ilusiona. Sus datos son inapelables. Empezó la temporada más allá del puesto 200 de la ATP y termina en el 31. Al triunfo en su ciudad natal, hay que añadir el ATP500 de Basilea y los octavos de final de Wimbledon. Mpesthi-Perricard sí confirma que los datos avalan un relato que va camino de tener muchas páginas.
A buenas horas, títulos ATP: Struff, Thompson, Borges y Girón
Los cuadrilleros de la Santa Hermandad, apodados «Mangas Verdes», tenían por costumbre llegar tarde para alegría de malhechores. Aquí la alegría es la que ha llegado tarde a las vitrinas de grandes jugadores que llevan años peleando en la batalla del circuito tenístico. El alemán Struff llevaba tiempo rozando el éxito, pero no ha sido hasta este año, con 33 años, cuando ha levantado su primer título ATP, el ATP250 de Munich.
Más apurado ha estado el luso Nuno Borges que ha hecho coincidir su mayor triunfo tenístico, el ATP250 de Bastad, con el año de su retirada. Ganar a Nadal en la final de su único título es un lazo inmejorable a toda una carrera deportiva.
Otro de los que alcanza su pico deportivo cercano a los 30 es Jordan Thompson. El australiano, que empezó la temporada ganando a Nadal en Brisbane y acabó llevándose el triunfo en el ATP250 de Los Cabos.
El tenis estadounidense parece vivir una necesaria resurrección encabezada por Taylor Fritz. Detrás de su estela hay esforzados jugadores a los que ha tardado en llegarles la gloria. Es el caso de Marcos Giron, quien a sus 30 años ha ganado la última edición del ATP250 de Newport, ya que la próxima temporada será de categoría Challenger.
La esperanza oriental: Juncheng Shang
Llevamos años esperando la llegada del mundo oriental al tenis. Nishikori es, de momento, el mayor exponente de este vendaval que seguimos esperando. 2024 nos trae un nuevo jugador de tan sólo 19 años, el chino Shang que fue profeta en su tierra al imponerse en el ATP250 de Chengdu ante Musetti. El dato es objetivamente positivo para el tenis chino, pero si analizamos la situación, todos esperábamos hace 10 años que la presencia amarilla en el escalafón del tenis fuera mayor.
Datos y relatos. Identificar dato y verdad es un sofisma en sí mismo. Harían falta muchos datos para construir un relato que no fuera ciencia ficción. El contexto que dibuja la realidad es más importante que los datos que determinan cuanto ocurre en el circuito ATP. En el tenis no ganan todos ni se oculta la realidad detrás de los datos de una revista especializada que oculta dopings, deudas públicas, derrotas inesperadas y cifras de tenistas que aparecen y desaparecen de los torneos importantes, los llamados fijos discontinuos.
Pues efectivamente… los datos y dependiendo del ángulo en el que se perciba y los intereses de quien los promulga, dan lecturas antagónicas, es así, una perversidad cotidiana con la que convivimos en nuestros días.
En referencia a lo tenístico y a esos deportistas de la raqueta en proceso de emerger, yo destaco al francés Mpesthi-Perricard… el tiempo dirá