El Plan B del tenis español arrasa, en la fase de grupos, con un pleno de victorias en los individuales. El equipo español se verá las caras, en las semifinales del primer torneo por selecciones de 2022, ante Polonia.
Siempre me he preguntado porque en los rótulos de la ATP presentan a Roberto Bautista y a Pablo Carreño añadiendo su segundo apellido. Todos sabemos que en el mundo anglosajón sólo acompaña al nombre un apellido, frecuentemente el paterno. En Oriente, China impone su tradición anteponiendo el apellido al nombre, y Japón da por hecho que la mujer perderá su distinción nominal. Dicho esto, parecería que esa es la razón por la que, para el mundo hispano, los responsables de la ATP añadan el segundo apellido como deferencia cultural. Pero basta con echar un vistazo para darnos cuenta de que no es así. Nadie ha visto jamás sobreimpresionado rotulación alguna con Rafael Nadal Parera, Feliciano López Díaz-Guerra, Fernando Verdasco Carmona, David Ferrer Ern o la sensación actual de Carlos Alcaraz Garfia. El caso es que nuestro décimo noveno jugador de la ATP, y el vigésimo, llevan muy a gala sus segundos apellidos, como si de una metáfora se tratara, de la importancia que cobran los que están detrás de los primeros. El mundo no se acaba en Nadal o en Alcaraz.
Y vaya si la cara B de nuestro tenis es importante. Acabada la fase de grupos, el combinado español deja un expediente intachable. Todos los partidos ganados ante Chile, Noruega y los dos individuales contra Serbia. Y en el caso de Bautista…, Agut, no ha sido precisamente contra rivales sencillos: Garin, Ruud y Lajovic, auténticos super clase, a los que ha finiquitado en dos rápidas mangas. Sensaciones inmejorables y esperanzas infinitas para las siguientes rondas.
En semifinales nos espera ya la Polonia de Hurkacz que ha batido a Argentina. Los otros semifinalistas se conocerán mañana tras el duelo de Rusia contra Italia en el Grupo B y los partidos del grupo C en el que todos tienen opciones de pasar.
La temporada 2022 empieza de la mejor forma posible para España. La madre patria exige su protagonismo con los segundos apellidos del tenis hispano, esos que amenazan con llevarnos a lo más alto del podio.