Sexta derrota del griego en una final de un ATP 500. Zverev encadenaba cinco derrotas consecutivas ante Tsitsipas. El alemán lleva 6 temporadas ganando, al menos un torneo ATP.
Todo presagiaba un final idéntico al de los últimos enfrentamientos enfrentamientos entre Zverev y Tsitsipas. Escogidos para estar en el Top 10 y para ser dos de los más serios aspirantes al Big3 alternan con frecuencia sus puestos. En Acapulco, el griego partía como primer cabeza de serie y el teutón como nº2. No es normal que dos jugadores tan parejos tengan un «head2head» tan desnivelado. De los 6 enfrentamientos que habían tenido hasta hoy, Zverev sólo había ganado el de 2018 en Washington. Luego, hasta hoy, todo victorias para Stefanos.
El partido se había puesto para no cambiar la historia. Con 4-1 en el primero para Tsitsipas el alemán no encontraba fisuras en el juego de su rival. Pero ahí, ha surgido el gigante alemán para cambiar la historia. Alexander ha cambiado el chip, ha jugado agresivo y ha ido a por el partido. Si había que perder, mejor hacerlo atacando. Los fantasmas han desaparecido y eso que en el segundo set con break arriba ha perdido match ball por culpa de sus malditas dobles faltas que, en ocasiones, le bloquean la cabeza y el brazo. El desenlace en el tie-break para poner en el luminoso el 6-4, 7-6 (3).
Zverev maquilla el balance con Tsitsipas (7-2) y consigue su 14 torneo ATP, sexta temporada consecutiva haciéndolo. En cambio, Tsitsipas, pierde su sexta final en un torneo de esta categoría y sigue conformándose con sus 5 ATP250. Aunque el ranking ahora diga lo contrario, de momento Zverev es más grande.