El moscovita consigue su cuarto torneo ATP 500 con su victoria en Rotterdam. Fucsovics plantó cara durante la primera manga pero el ruso se acabó llevando el set.
Si el tenis ruso está de moda, lo de Rublev ya es tendencia. Esta semana, en la pasarela de Rotterdam, ha desfilado mejor que nadie, con la fiabilidad que le otorga saber que su diseñador, Fernando Vicente, le ha hecho fuerte mentalmente para equilibrar su juego y su mente. Rublev encadena cuatro finales en torneos ATP 500 en los últimos seis meses. En Hamburgo venció a Tsitsipas, en San Petersburgo a Coric, en Viena a Sonego y hoy, en Rotterdam, a Marton Fucsovics.
El tenista magiar ha tenido una semana excelente. Como él mismo ha declarado, estos días le han servido para crecer en su juego…, y en su ranking. Ha sido tan importante la participación del torneo que Marton tuvo que jugar la previa para entrar en el cuadro. Su primera cita fue muy dura: Opelka, del que se deshizo en el tiebreak del tercero. A partir de ahí cogió carrerilla para deshacerse de Davidovich, Tommy Paul y Bjorna Coric hasta toparse con Rublev.

Esta tarde, en la central del ABN AMRO WORLD TENNIS TOURNAMENT Fucsovics y Rublev nos han regalado un primer set excelente; juego agresivo y acertado donde apenas han aparecido errores y se ha acabado decidiendo por detalles. Ahí es donde el pupilo de Fernando Vicente lleva más de un año destacando sobre el resto de tenistas. Su fiabilidad es impropia de un jugador tan joven que ya está preparado para dar el salto a los Master 1000 y, por qué no, a los Grand Slams. En el segundo set, el jugador húngaro sufrió el esfuerzo de la primera manga y lo entregó todo al juego directo. Aún así Andrei tuvo que sudar la victoria: 7-6, 6-4.
El valor del jugador moscovita sigue creciendo. Rublev está de moda, pero apelando a la metáfora del mundo de la alta costura y si no es mucho pedir, Nike, por favor, ¿podrían cambiarle el «outfit» de hoy?