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Repasamos las 5 claves que han marcado esta extraña temporada. Federer ha aprovechado el año para recuperarse de su lesión de rodilla.


Siempre recordaremos este año 2020, por mucho que más de uno quiera olvidarlo. Pero la memoria es así, caprichosa y selectiva, pero también cruel. Para el tenis también ha sido una temporada difícil. Antes del parón provocado por el COVID19, Djokovic continuaba con la excelente forma que ya demostró a finales del 2019, Thiem presentaba candidatura a desbancar al Top 3 por su buen juego en cualquier superficie y Rublev enseñaba la patita para dar el salto a colocarse entre los mejores. Pero todo eso se truncó con la llegada del maldito bichito.

Durante el largo confinamiento primaveral surgieron importantes medidas solidarias con desigual acogida. Las buenas campañas de ayuda fueron siempre acompañadas de epítetos como voluntario y anonimato. La propuesta de Nadal, Djokovic y Federer para movilizar a los 100 primeros del ranking y ayudar a los jugadores peor clasificados que no tenían ingresos esos meses y sí gastos tuvo importantes disidencias porque generaría situaciones de evidente injusticia. Bastaba con aplicar el sentido común para evitar que jugadores como Sock, que puntualmente estaban fuera del Top100, fueran financiado por recién llegados a los mejores puestos del ranking no tenía mucho sentido. Otros, simplemente lo criticaron porque no querían ser subsidiados y minimizaron las pérdidas porque, aunque no hubo ingresos, tampoco tuvieron los habituales gastos.

El tenis regresó en agosto buscando una normalidad que nunca pudo encontrar. Aún así, resulta meritorio el esfuerzo de organizadores, tenistas y todo el mundo relacionado con este circo de la raqueta.

Ahora que acaba el año, es el momento de destacar las 5 claves que han marcado este inolvidable año:

  1. Nos perdimos un año de Federer, y no le quedan muchos. Desde el Open de Australia no hemos disfrutado del juego del suizo, quien decidió pasar por el quirófano para regresar coincidiendo con el Grand Slam de hierba. Los planes del helvético cambiaron porque la recuperación se complicó y porque el virus modificó todo el calendario. Ahora todos queremos que vuelva en Australia y que 2020 no reste en su contador de partidos hacia su retirada. Recordemos que Federer cumplirá 40 años el próximo mes de agosto.
  2. Sólo Wimbledon, de entre los Grand Slams, se quedó sin disputar. Parecía razonable pensar que al disputarse sobre una superficie natural no era posible trasladar sus fechas.
    Evidentemente, el Open de Australia se celebró antes de la pandemia, aunque también debemos recordar que su celebración también corrió peligro por otras cuestiones, los incendios.
    Roland Garros tuvo que modificar sus fechas y adaptarse a la nueva normalidad para que se pudiera celebrar. Lo único que no tuvo que cambiar fue el nombre de la inscripción en el trofeo.
    Y sólo el US Open pudo disputarse con relativa normalidad para mayor gloria de Thiem,
  3. Una de las imágenes que tardaremos en olvidar es la de Djokovic marchándose descalificado de la central del US Open por el pelotazo que, de forma involuntaria, le dio a una juez de línea. El serbio pagó caro su descontrol mental porque la casualidad quiso que esa pelota fuera al sitio equivocado, porque si no hubiera tenido tan desafortunado destino, todo se hubiera quedado en una pequeña multa.
  4. El paisaje de las canchas vacías ha sido «aterrador» para el mundo del tenis. Estábamos acostumbrados a canchas llenas con públicos ora respetuosos, ora bulliciosos. Pero para quienes ha resultado más complicado jugar ha sido para los jugadores que han estado huérfanos de ese calor que siempre emanan los aficionados. El tenis se convirtió en entrenamientos con puntos ATP de por medio.
  5. Y, por último, la pandemia nos ha mostrado los diferentes comportamientos de los tenistas en esta desconocida situación que hemos vivido. Desde los solidarios que movieron sus hilos para ayudar, a los negacionistas que aprovecharon para sus fiestas privadas y no respetar las recomendaciones sanitarias, o huidas tan lamentables como la de Querry de Saint Petersburgo.

En fin, un año extraño en el que el tenis se ha contagiado del COVID19 pero ha sabido recuperarse siguiendo las recomendaciones sanitarias. Ahora espera vacunarse lo antes posible para volverse inmune «al bicho» y regresar a la ansiada normalidad.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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