El ruso asegura su paso a las semifinales y deja un interesante Djokovic-Zverev para jugarse la clasificación
Todos esperábamos un partido más igualado. La fiabilidad de Djokovic y el estado de forma de Medvedev frente a frente. Pero no ha habido nada de eso. A la cita marcada en nuestras agendas ha faltado el serbio, o, al menos, el serbio de las grandes ocasiones.
No es la primera vez que vemos al serbio demasiado relajado, como si no le importara el partido. Hay quienes piensan que sus objetivos van más encaminados a los récords que a la ambición del día a día en partidos como el de hoy. Le pasó en Viena cuando alcanzó su objetivo de asegurarse el nº1 de este año 2020 cayendo ante Sonego. Y le ha pasado hoy cuando ha visto que enfrente tenia un hueso duro que roer.
La falta de actitud de Djokovic no debe servir para desmerecer lo más mínimo el partido de Medvedev. El ruso ha estado implacable, sin fisuras en su juego y presentando su candidatura a estas oposiciones a la maestría del tenis. Al final, 6-3, 6-3, demasiado fácil para el ruso.
La última jornada del grupo Tokio 1970 nos regalará un interesantísimo Djokovic-Zverev para pasar a las semifinales y un intrascendente Medvedev-Schwartzman en el que sólo están en juego factores externos al Nitto Masters Finals.