El jugador alemán remontó un inicio titubeante para llegar a su segunda final consecutiva
Seguro que Alexander Zverev estaba deseando tomarse la revancha de la dolorosa derrota de Roland Garros ante Jannik Sinner en la que adujo malestar. Pronto, el destino le ha regalado la oportunidad de vengarse.
No obstante, aunque el alemán estuviera concienciado de la importancia de este duelo, ha sido Sinner el que ha entrado en la pista como elefante en la casa de Zverev. Pronto se ha colocado 4-1 arriba dominando el partido y haciendo que el gigante alemán se hiciera muy pequeño. Pero Zverev, por mucho que se le pueda criticar en ocasiones por su irregularidad o lenguaje corporal en partidos importantes, hoy ha tirado de sacrificio, motivación y entrega para darle la vuelta a un primer set que, en otras ocasiones hubiera tirado. Empezamos a ver la alargada mano de David Ferrer saliendo a su rescate. Está claro que la mentalidad del jugador alemán ha mejorado y vemos cómo se está reponiendo a situaciones difíciles como las que está teniendo este año. No hay que olvidar la final del Us Open en la que Thiem le remontó dos sets.

Ese cambio de mentalidad le ha devuelto la confianza y con un servicio seguro, su poderosa derecha y un revés interminable ha doblegado a quien está llamado a ser futura estrella del tenis mundial.
Para Alexander Zverev lo de mañana puede considerarse un «déjà vu». Otra final, en el mismo sitio, tan solo una semana después y a punto ha estado de ser contra el mismo rival. Schwartzman lo ha impedido. El público lo agradecerá porque vamos a tener una final de un ATP250 con dos jugadores Top10. Éxito absoluto para estos dos torneos nuevos en el circuito celebrados en Colonia.