Magistral partido del balear para conseguir su 13º Roland Garros ante un Djokovic superado por la estrategia de Nadal.
Pocos imaginaban que uno de los dos líderes del ranking de tenis iba a pasar por encima del otro en la final de Roland Garros que esta tarde se ha celebrado en París.
Las apuestas estaban bastante igualadas, así como la opinión de expertos y seguidores de este maravilloso deporte, a excepción de Goran Ivanisevic, entrenador de Nole Djokovic, que había declarado que «Nadal no tenía posibilidad alguna de ganar». No sé ahora si estará más preocupado por el partido que ha hecho su pupilo o por las desafortunadas palabras de ayer.
Como es habitual en Nadal, desde el primer juego ha mostrado una intensidad y voracidad desmedida. Rotura de servicio en el primer juego y una estrategia muy bien definida por el equipo técnico de Rafa, El objetivo era minimizar los errores, jugar muy largo, mover a Djokovic y algo que siempre busca Nadal pero que no siempre consigue, hacer daño con su saque. El plan ha salido a la perfección lo que ha provocado que el serbio cada vez estuviera más errático con su servicio y con el que ha sido su golpe estrella en este Roland Garros, la dejada. Había que frotarse bien los ojos para ver en el luminoso un 6-0 para Nadal.
Nadal ha desactivado a Djokovic. El serbio controlaba con dificultad su impotencia y en el segundo set, aunque ha acabado haciendo dos juegos se ha visto de nuevo muy superado por el vendaval manacorí.
En el tercero, Nadal ha vuelto a quebrar pronto el servicio de Nole. Ahí ha salido el orgullo de campeón del nº1 del ranking que ha hecho contrabreak y se ha puesto con 5-4 arriba para presionar a Nadal. Pero hoy Rafa era el de las mejores galas, letal, seguro, eficaz, acertado. El de hoy ha sido uno de sus mejores partidos del español en finales de Grand Slam, y ya van 28 con un balance espectacular de 20-8.
La grandeza de Nadal es imposible de expresar en palabras. Con su 13º título de Roland Garros, con sus 20 Grand Slam que le igualan en el Olimpo del tenis a Federer, con las difíciles circunstancias que se le han presentado en este atípico torneo, con las declaraciones de Ivanisevic…, sólo ha tenido palabras de felicitación a su rival, a la organización y a todos los que están sufriendo las consecuencias de esta horrible pandemia que vivimos. Grande no, GIGANTE, NADAL.