El argentino llega con la confianza que le otorga haber ganado en Roma por primera vez a Rafa Nadal
Sus caminos se vuelven a cruzar. La temporada de tierra batida se ha condensado al máximo en 2020. Nadal llegó a Roma con menos rodaje de partidos que un año normal y se vio sorprendido por el «peque» Schwartzman que, cada vez, parece más grande.
El jugador argentino se ha convertido en uno de los jugadores más fiables del circuito. Su trabajo y su compromiso en la pista no tienen límites. Durante el partido de cuartos de final puso de manifiesto que estamos ante un jugador capaz de cualquier cosa, incluso de ganar un Grand Slam. Su resistencia física para vencer a Dominic Thiem fue portentosa. Más de 5 horas sobre la pista dejaron en evidencia hasta al tenista austríaco que pasa por ser uno de los más fuertes del circuito.
Ahora Nadal y Schwartzman vuelven a verse las caras. El tenista balear está más rodado gracias a partidos como el que disputó en cuartos ante la promesa italiana Sinner. Este será la undécima vez que se enfrenten en una pista. El balance es muy favorable a Nadal: 9-1, pero no hay que olvidar que la última fue en el foro itálico y el ganador fue el «peque».