El jugador madrileño alcanza su objetivo de ganar un torneo profesional del tenis con tan sólo 21 años y se convierte en el octavo jugador del circuito que estrena su palmarés en 2026. En su segunda final ATP, tras la perdida en Bucarest, Dani Mérida supo reponerse al intento de remontada de Dzumhur.
La memoria es selectiva…, gracias a Dios. Sólo faltaba que recordáramos todos los errores que hemos cometido en nuestra vida. En el tenis uno no para de perder. Hace poco tiempo leía que Roger Federer, uno de los habitantes del Olimpo del tenis, había ganado, tan sólo, el 54% de los puntos totales jugados a lo largo de su carrera profesional. O sea, uno de los mejores de todos los tiempos, estaba acostumbrado a perder casi la mitad de los puntos que jugaba. Menos mal que, entre punto y punto, se le olvidaba para no frustrarse ante el nuevo reto. Dani Mérida ha sufrido, esta tarde en Umag, para no recordar lo que le pasó en Bucarest.
El partido empezó muy bien para el complutense. El 6-2 parecía fruto de la inconsciencia juvenil. Dani estaba desatado, era como si su brazo no estuviera conectado con la cabeza. La segunda manga siguió por el mismo camino hasta que el título se puso al alcance de la mano. Con dos servicios para ganar el título, el brazo se encogió y la cabeza empezó a ser consciente de lo que tenía por delante. Una vida de trabajo y esfuerzo por conseguir lo que tenía a tan sólo cuatro puntos. El bosnio, perro viejo del circuito a sus 34 años, se limitó a pasar la bola y esperar el fallo de Mérida, que siempre llegaba antes. Dzumhur remontaba el set y acababa ganándolo 7-5 con el objetivo de levantar su cuarto título ATP (San Petersburgo, Moscú y Antalya).
No fue así, Dani reinició su mente y duplicó un primer set perfecto, 6-2, que abría su carrera de triunfos con este primero del torneo de tierra batida en Croacia, claramente propicio para el tenis español. Aquí han ganado Carlos Moyá (5 veces), Robredo, Ferrero, Verdasco, Mantilla y Berasategui.
La memoria es una herramienta maravillosa cuando la utilizas para fines buenos. Yo, mientras veía el partido de hoy en esta ciudad croata me he acordado de un Carlitos Alcaraz estrenando su palmarés en esta misma pista hace cinco años. Posiblemente el futuro de Mérida no vaya a ser tan glorioso como el del murciano, pero hay que reconocer que el recuerdo es ilusionante.