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Vaya por delante que, en mi opinión, no da para premio literario de esos que se compran en Navidad y luego sólo sirven para adornar en las estanterías del salón. Pero, eso sí, lo que nadie puede discutir es que la publicación de la novela autobiográfica «La Caída», del reputado Cerdán León, ha supuesto una sorpresa en el mundo editorial que seguro llenará las arcas de los editores y del propio autor. Lástima que, este último, sólo se lo vaya a poder gastar en Soto del Real. Pues bien, otro que podría haber escrito una obra homónima ha sido Ben Shelton. El norteamericano, sin experiencia en la dirección de clubes de lectura de centros penitenciarios, ha entregado su ópera prima en Wimbledon, tras caer ante el finés Otto Virtanen, con muchas menos páginas de las que pensaba escribir sobre la hierba londinense.

El tenis es un deporte abierto cuyo guion varía a lo largo del proceso creativo del autor. Lo que tienes pensado para un personaje al principio del torneo no siempre se mantiene en el desenlace del mismo. Shelton era uno de los protagonistas principales de la novela. Uno de esos que el lector cree que va a llegar hasta las últimas páginas y su papel va a ser principal durante toda la narración. Su estilo de juego y la superficie donde se desarrollaba la acción eran propicios para el jugador de Atlanta que, hace apenas unas semanas, obtuvo el más alto galardón literario del tenis en Sttutgart. Pero el hilo argumental quiso que se encontrara con Otto Virtanen, su verdugo, uno de esos personajes secundarios acostumbrados a hacerse conocidos por las desgracias ajenas. Alcaraz se lesionó la muñeca jugando contra él en el Conde de Godó.

Los géneros literarios son variados y moldeables. Igualito que el tenis. La tragedia de Shelton es compartida con Fran Cerundolo, que tras ganar el ATP500 de Queens sobre el césped londinense, ha sufrido las inclemencias narrativas de un motivado Jaume Munar. La épica se la dejamos a Safiullin que derrocó a su compatriota Rublev contra todo pronóstico. De la didáctica se ha encargado Wawrinka, un ejemplo del tenis que se despide de Wimbledon dando una lección de juego ante Berrettini y, la lírica, se la dejamos a un Djokovic que sigue afinando el violín de su raqueta para alargar la melodía triunfal.

En resumen, que si obviamos a Draper por su baja de última hora, «La Caída» de Shelton ha sido la obra más comentada hoy en el prestigioso All England Tennis Club de Wimbledon. El problema estaba en el título. De haberlo sabido, con el fin de perpetuarse hasta el final, el bueno de Ben tendría que haberlo llamado «Manual de Resistencia». Con ese título te conviertes en eterno.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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