España se queda sin representantes en el Master1000 de Roma tras las derrotas en tres sets de la nueva generación del tenis nacional: Rafa Jódar y Martín Landaluce. Ruud y Medvedev lucharán por evitar una final italiana que enfrente a Darderi y Sinner. El tenista de Leganés entra esta semana en el Top30 de la ATP, justo por delante de Joao Fonseca.
Que un carnicero se corte, un cocinero se queme o un químico se intoxique por la inhalación de un gas tóxico son ejemplos de accidentes de trabajo que ocurren con frecuencia en el mundo laboral. En cambio, si es el cochinillo el que prende el cuchillo para atacar al cocinero, el cliente el que incendia la cocina del restaurante o el técnico de laboratorio el que derrama sustancias peligrosas, no son accidentes laborales sino actos delictivos que habrá que erradicar. Esto parece claro. El tenis es un deporte en el que se convive con la derrota cada semana. Son gajes del oficio, no accidentes del trabajo. Aquí, cada siete días, participan un buena decena de jugadores en cada torneo, pero existe la costumbre de que sólo gane uno. Pues bien, tenemos que empezar a digerir que el resto, en cierta medida, también lo hacen. Un accidente laboral del tenis sería una lesión como la que ahora padecen Musetti o Alcaraz, pero que un descerebrado intente apuñalarte en plena pista, como le ocurrió a Mónica Seles en 1993, nunca puede ser un accidente laboral.
Queda claro, por lo tanto, que las derrotas de la nueva generación del tenis español en los cuartos de final de todo un Mastre1000 de Roma son más un éxito, que nos hace soñar, que una contingencia en el trabajo que pueda preocuparnos. Tanto Jódar, en la madrugada del miércoles, como anoche Landaluce, han caído con la profesionalidad de quién conoce su desempeño y lo lleva hasta el último esfuerzo.
El pepinero se vio desbordado por el entorno. Un partido que empezó pasadas las 11 de la noche, una temperatura que había bajado más de diez grados con respecto a la diurna y un grado de humedad superior a la normal, complicaron el juego con una bola pesada, difícil de mover y que no salía disparada con los golpes de Rafa. Si a esto, sumamos que esas condiciones eran las idóneas para el juego de Darderi, alejado cinco metros de la línea de fondo, pues ya tenemos el diagnóstico perfecto para que percance aconteciera. El tercer set fue la consecuencia del maltrato al que le sometió Darderi al imponer las condiciones del juego. Lección aprendida.
Lo de Landaluce fue diferente pero con el mismo triste final. El tenista madrileño arrasó en la primera manga imponiendo su agresividad en el juego al de un Medvedev que sólo podía defenderse. La lluvia vino a rescatarle para que el ruso sacara todo el oficio que aún le falta a Martín. Landaluce, lejos de evitar los riesgos laborales del tenis, empezaron a caerle una manta de golpes profundos, servicios angulados y ausencia de errores. A las puertas de la gloria, Landaluce se quedó con la derrota
Jódar ya está ocupando los puestos de gobierno del tenis, pero, este fin de semana, en su propósito de mejora, Landaluce podrían tener un accidente laboral si las encuestas fallan, que esperemos que no, porque en ese caso sería como poner a Kyrgios a dirigir la ATP, vamos un despropósito de dimensiones considerables e irreparables…, nada de un simple accidente laboral.