Zverev no tiene abuela

Siempre digo eso de: “Habla bien de tí, que la gente no se acuerda de dónde lo ha escuchado”. A Zverev también le debe apasionar la cita porque, tras protagonizar uno de los mayores ridículos de la historia del tenis de élite, en la final del Master1000 de Madrid, al alemán, lejos de hacer algo de autocrítica, no se le ha ocurrido otra cosa que dibujar la actualidad del tenis con Sinner sentado en una mesa, en la que sólo come él, otra en la que se alimentan Alcaraz, Djokovic y él mismo y, por último, una alargada mesa en la que se sientan el resto.

A ver Shasha, que te has venido arriba. No se conoce un autobombo semejante desde las sabias palabras de aquella mujer, que era la persona con más poder del conjunto de la democracia, y que decidió dejar sus cargos para hacerles un favor a los andaluces. Zverev quiere comer en la misma mesa que un tal Djokovic que ha ganado 24 Grand Slams más que él, que no ha ganado, por cierto, ninguno. O junto a un chico, seis años menor que él, que ya le adelanta en 7 majors y al que no fue capaz de ganarle en Australia ni con los músculos del murciano totalmente agarrotados.

Permíteme una recomendación, querido Alexander. Analiza por qué nunca ganas a los buenos, escucha a quienes te dan consejos sobre tu juego conservador y evita a los que te adulan y rodéate de aquellos que pueden sacar lo mejor de tí. En definitiva, siéntate en la larga mesa del resto de jugadores del circuito con la humildad que pide el evangelio de Lucas y, con trabajo, desde ahí, algún día podrás sentarte en la de los elegidos del tenis. Para que eso ocurra, mucho vas a tener que mejorar.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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