Noveno torneo ATP del canadiense, segundo consecutivo en Montpellier, que impide que Adrian Mannarino gane su primer título del circuito en su país. Auger-Aliassime revalida el triunfo en tierras occitanas y escala hasta el sexto puesto de la ATP, adelantando a Fritz y De Miñaur, mientras tanto, el galo avanza 18 posiciones y se acerca al Top50.
Dice un antiguo proverbio persa que «Esto también pasará». Hace unos meses, la propaganda gubernamental intentaba colocar la alternativa ferroviaria para prohibir los vuelos domésticos de menos de dos horas y media. Este domingo ya sabemos que la Alta Velocidad ha desaparecido en España, que no hay trayecto en toda la red que funcione sin incidencias y, que, todo ello, se produce a las puertas de una huelga de maquinistas que amenaza con amargar la vida a la España que madruga. También, hace menos de dos semanas, Auger-Aliassime descarrilaba, en su camino por continuar la racha con la que acabó 2025, al lesionarse en la primera ronda del Open de Australia y esta tarde se ha impuesto en la final del ATP250 de Montpellier al vencer a Adrian Mannarino por 6-3, 7-6. En cambio, el francés, que ya transita por vías estrechas, en el ocaso de su carrera, ha estado a punto de subirse al tren del éxito con el que hubiera sido su sexto torneo como profesional, que, curiosamente, podría haber sido el primero en casa.
Está claro que todo lo que se tuerce, en algún momento, puede enderezarse por motivos inexplicables. Aún no se han cumplido dos años desde que Juan Manuel Moreno Bonilla estaba organizando la forma de paliar la severa sequía, que padecía la región andaluza, con la llegada de barcos cisterna que abastecieran a sus conciudadanos. Hoy no sabe qué hacer para achicar el agua de las calles, aliviar los embalses sin anegar las zonas contiguas y evitar que los ríos inunden las localidades por las que pasan. En febrero de 2022, Auger-Aliassime acumulaba una sequía de ocho finales perdidas y ningún título en sus vitrinas. Hoy, tras el triunfo de esta tarde, la riada de torneos que suma es ya de nueve títulos ATP y el canadiense se convierte así, en una de las mayores amenazas, para cualquier rival, cuando el partido se juega a cubierto.
Ni los momentos de máxima alegría, ni los de mayor adversidad son permanentes. Es posible que la racha de victorias del canadiense algún día se rompa y vuelva a sus tiempos de finales perdidas, o que los trenes españoles recuperen la puntualidad y seguridad que les caracterizaban, o que Mannarino acabe por ganar un torneo en Francia, incluso, es posible que algún día deje de llover, pero de lo que no me cabe duda es de que la única Alegría de hoy, es la de Auger-Aliassime.
….»la única Alegría de hoy, es la de Auger-Aliassime…»
Pues si… eso parece:
Alegría, no puede estar contenta,
Azcon, tampoco y evidentemente Mannarino no puede estarlo.
Me queda una duda… ¿ y Sánchez ? pues quizás sí