El murciano, que se había adelantado en el marcador al ganar los dos primeros sets, vio como Shasha desactivaba la ventaja gracias a los calambres del español, por los que tuvo que recibir atención médica. En el quinto set, Carlitos tiró de épica para remontar la ventaja del jugador de Hamburgo y superar al teutón por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4), 7-5, quien volvió a mostrarse más débil mentalmente que su rival. Zverev vuelve a fracasar en las grandes citas, quedándose, de nuevo, sin estrenar su palmarés en los Grand Slams. Mientras Alcaraz celebraba la victoria en uno de los partidos más emocionantes y disputados de su carrera, Zverev se quejaba de la atención médica «injustificada» del tenista español por calambres.
Cada vez que veo a Samuel López en el box de Alcaraz no puedo dejar de pensar en Delcy Rodríguez. Si resulta incomprensible que Trump dejara al mando del país caribeño a la segunda de abordo, tampoco es fácil entender que Carlitos haya prescindido de Ferrero pero, a su vez, mantenga en su equipo al resto del equipo técnico. No sé si será causa, consecuencia, casualidad, o simplemente la propia evolución de este jovencito panocho, pero este Open de Australia ha servido para mostrarnos una versión de Alcaraz más concentrada de la que nos tenía acostumbrados. De la emblemática ecuación de la triple C que caracteriza a Carlitos, hoy la cabeza ha sido la principal.
Nadie podía imaginar, después de hora y media de superioridad, que el partido se le podía torcer tanto al español. Todo rodaba a la perfección cuando se confirmó la remontada desde un 5-2 abajo en el segundo set. Zverev bajaba los brazos y fruncía el ceño mientras buscaba alguna mirada cómplice de su box. En cambio, el banquillo de Charly se atrevía hasta bromear, sin llegar a imaginar que el partido podría volverse reversible. Las alarmas saltaron con un claro mensaje, que se filtraba por los micrófonos: «He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo».
Otra vez los malditos calambres amenazando un apagón total. El fantasma de las semifinales de Roland Garros 2023 ante Djokovic sobrevolaba sobre la Rod Laver Arena. En aquella ocasión, la impaciencia y el desconocimiento de las altas capacidades del Zumo de pepinillos precipitaron la marcha. Hoy ha habido más paciencia, menos Ferrero y más Samu. Zverev olió sangre y se apuntó los dos siguientes sets gracias a su efectivo servicio, en sendos tie breaks, para poner el equilibrio en el marcador.
La épica Alcaraciana necesitaba de un partido como el de hoy para escribir un nuevo capítulo de su gloriosa Historia. A Zverev ya le sobran derrotas de este tipo que le obligan a dimensionar la profundidad de esta nueva herida en un órgano vital: el orgullo. Cinco horas y media de puro espectáculo que reafirman que lo del murciano es de marcianos.
Alcaraz jugará la final del domingo en busca de la gloria que reconoce al más joven en ganar los cuatro Grand Slams. Curiosamente, muy probablemente en este Open de Australia, el primero que el nº1 de la ATP juega sin Ferrero, Alcaraz lo pueda conseguir porque nos ha demostrado a todos que con Samu, su particular Delçy, está más Maduro.
Pues si, hoy por hoy «con Samu, su particular Delçy, está más Maduro»
Pues si, hoy por hoy «con Samu, su particular Delçy, está más Maduro»