Sinner-calambres

La polémica está servida. Mientras en Davos, a varios grados bajo cero, el mundo se opone a las presiones de un peligroso pelirrojo con intenciones de ocupar por las bravas la segunda isla más grande del mundo, en Melbourne, a casi 40 grados, los que mandan en esto del tenis, favorecen los intereses de otro líder de pelo colorín para que conquiste la mayor isla del mundo.

Una vez más, la aplicación de las normas sale al rescate de Sinner. Si ya lo hizo el año pasado con la liviana sanción por su caso de dopaje, ahora aplica la nueva Regla de Calor con una curiosa precisión que vuelve a favorecer al italiano. La ATP busca, con esta norma, proteger a los tenistas ante condiciones de calor extremo, permitiendo suspender los partidos durante 10 minutos cuando la temperatura alcance los 32,2º. Hasta ahí todo está dentro de la ley, pero aplicarlo con un 3-1 a favor de Spizzirri y justo cuando Sinner no podía moverse por culpa de los calambres que atacaban sus extremidades, resulta más que sospechoso, vergonzoso.

En un deporte en el que ha desaparecido la polémica con la llegada de la tecnología, todo se deja a la libre interpretación de los legisladores. Fergus Murphy, ese implacable juez que amonestó a Alcaraz en el ATP de Tokio de 2025 por excederse en el tiempo de saque, hoy ha vuelto a medir el tiempo a su antojo, para decidir el instante exacto en el que aplicar la regla de calor. O sea, unos segundos antes de que Sinner se retirara ante la evidente incapacidad para dar un sólo paso, o empuñar su raqueta por culpa de los calambres. El murciano le acusó de «no haber jugado al tenis en su vida». Esta noche podemos añadir que su obediencia a la cúpula de la ATP es inquebrantable. Las reglas están hechas para los poderosos, quizá porque los que las hacen, saben que así todo irá mejor.

El italiano tenía el partido claramente perdido ante Eliott Spizzirri, un norteamericano inexperto que acaba de dar el salto del tenis universitario y que estaba jugando de lo lindo. Las luces de emergencia han debido encenderse en el Open de Australia y en la mismísima ATP, ante la posibilidad de que su ojito derecho abandonara el primer Grand Slam del año, en su primera semana. Por eso, antes de que tuvieran que cambiar de campo han decidido parar el partido, cerrar la pista para convertirla en indoor, (Sinner lleva 27 victorias consecutivas bajo techo) y aplicar los descansos necesarios que necesitaba el italiano y la regla permite. La inexperiencia del jugador de Stamford y la estrategia del italiano para abrir ángulos y moverse lo justo hicieron el resto: 4-6, 6-3, 6-4, 6-4.

Ahora mismo las redes sociales están calentitas con el tema, tanto que podrían llegar a descongelar Groenlandia. La plebe mediática brama contra los responsables de buscarle una sombra a Sinner, porque, si el objetivo era ese, hubiera bastado con pedirle a Macron las gafas de sol.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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