Munar-Cobolli-Davis

Hay cuatro categorías de acciones humanas que describen todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana. Están los que hacen bien el bien, los que hacen mal el bien, los que hacen bien el mal y los que hacen mal el mal. Esta última categoría, que en el tenis actual no tiene representantes conocidos, sería la de Leyre Díaz. Los tenistas italianos, en cambio, estarían en el grupo de los que han hecho bien su propósito de ganar la tercera Copa Davis consecutiva, cuarta para su país. Los españoles representarían a quienes han acabado haciendo mal su sueño de poner la guinda a una Ensaladera, que todos dimos por perdida cuando Alcaraz anunció su baja por lesión. Y, por último, David Ferrer, el capitán del combinado nacional que ha hecho mal en no convocar a Davidovich por una buena causa, castigarle por su falta de compromiso con el equipo español tras el USOpen.

Todos hemos pensado que el espíritu de Marbella podía darnos, esta tarde, la séptima Copa Davis. No andábamos muy desencaminados. De no haberse indispuesto una persona en la grada cuando Munar estaba a punto de confirmar un break en el segundo set, de no haberse descentrado con los gestos de Cobolli y la hinchada azzurra y de haber estado más acertado en el tie-break del segundo, podríamos estar hablando de una Ensaladera más para España. Todo hubiera podido ocurrir si la eliminatoria se hubiera ido al decisivo dobles. Ahí, las opciones del equipo español se hubieran multiplicado porque la pareja italiana no se había estrenado en toda la semana. Tampoco ha tenido que hacerlo. La Cara B de los equipos han sonado como auténticas figuras de la música de cuerda que hacen de teloneros de las mejores estrellas del rock. Berrettini no pasa por el mejor momento de su carrera, pero a medio gas y con su efectivo servicio le ha servido para superar a un mejorado Carreño que está en el ocaso de su carrera y que este año ha jugado más en el circuito Challenger que en el de los ATP. Lo de Munar ha sido más doloroso porque nos las prometíamos felices tras el 6-1 inicial. Ahora ya no es momento de lamentos.

El tenis es imprevisible e incierto. Todo depende de pequeños detalles, milímetros que te encumbra o te hunden. Por un momento hemos soñado con una reedición de la final del Mar del Plata de 2008, en la que la baja de Nadal nos quitó la vitola de favoritos. Hoy lo teníamos todo en contra, pero el excelente trabajo de este grupo nos ha vuelto a demostrar que los estados de ánimo en el tenis son esenciales. Muchos se han acordado de Davidovich porque querían imaginárselo ganando alguno de los dos individuales, eso sí, haciendo su mejor juego. Yo, me he acordado de él porque a Munar se le ha escapado un partido muy parecido a los que se le van al malagueño. Si Ferrer lo hubiera seleccionado hubiera hecho mal y Davidovich lo hubiera hecho mal, al menos peor que estos chicos que se han merecido escribir la séptima Ensaladera para España con sus nombres grabados en oro.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «MUNAR HA HECHO QUE NOS ACORDEMOS DE DAVIDOVICH»
  1. El compromiso con la Selección Española de Tenis tiene que ser valorado en su justa medida y es de justicia recordar, que en Bolonia han estado justo los que tenían que estar y también es justo reconocerles, que llegar a la final ha sido un muy buen resultado.

  2. Pues como dice Angel, esta bien que se tengan en cuenta la participación de jugadores comprometidos con la selección, pero como todo en esta vida, se deben de valorar muchas circunstancias y, es posible que a los ojos del no convocado, pudiera parecerle una falta de reconocimiento de sus «méritos», aunque una vez ya resuelta la contienda el resultado de Munar, no se aparte mucho de la experiencia que en muchos enfrentamientos se han resuelto los enfrentamientos de Davidovich. Bueno sería bueno hacer un acto de evaluación, de todos los implicados y, tratar de solucionar esas matizaciones que dependen del lado desde el que se mire.
    Más oportunidades habrá.
    No voy a poner ningún parangón con la política, que bastante tenemos ya con evaluar desde nuestra barrera los sin razón que día a día vamos apreciando y algunas veces, muchas, sufriendo

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