Djokovic-Shanghai

La Academia Sueca de las Ciencias está repartiendo estos días sus galardones anuales y, lo mismo que se ha olvidado de Trump para el de la Paz, ha ninguneado a Novak Djokovic para el de las Artes Interpretativas. El retinto dirigente norteamericano se ha postulado para el premio recordando que ha facilitado el final de siete conflictos bélicos. El serbio no se ha preparado ninguna campaña de autobombo, pero ha utilizado este Master1000 de Shanghai para sacar las mejores interpretaciones de su ya larga carrera teatral.

A Djokovic se le ha atragantado hoy la función. Una molesta lesión en el glúteo izquierdo le ha amargado la obra desde el primer acto. Curiosamente, su inexperto compañero de escenario no se despistaba con esas morcillas llenas de parones y llamadas al fisio que no estaban en el guion original del partido. Vacherot se apuntaba la primera manga gracias a un 6-3 y afrontaba la segunda con unas tablas desconocidas para el nº204 de la ATP de los actores.

La perseverancia y el tesón que demuestra el serbio en cada partido son impropias para un anciano de la raqueta. Tras sus problemas iniciales para recordar su papel de tenista sano, en el segundo acto tiró de la ayuda de los apuntadores de su box, que le recordaron las frases que tantos éxitos le han dado durante toda su carrera. Conforme se agotaban los juegos del set, Novak superaba el dolor y desplegaba una nueva estrategia ante un antagonista desconocido, que seguía interpretando su papel con insoportable descaro, diría que, alejado de presiones nunca vividas. Vacherot no sintió ese miedo a perder que sólo aparece en aquellos que han ganado mucho. No es su caso.

Un par de intercambios exigentes dejaron al serbio sin más resuello que el justo para hacer unos innecesarios gestos contra el patio de butacas y contra ese nuevo actor de reparto que, desde hoy, será tenido en cuenta en el reparto de la gira del tenis. El 6-4 del segundo set, a favor del monegasco, le lleva hasta su primera final de un torneo ATP y, de esta forma, se convierte en el jugador con peor ranking ATP, el 204, en alcanzar una final de un Master1000.

Los actores se suelen resistir a bajarse de los escenarios y alargan sus carreras profesionales hasta que la memoria y las capacidades cognitivas se lo permiten. Djokovic es el mejor actor del teatro de la raqueta de la historia, pero, con actuaciones como la que ha tenido en esta gira por Shanghai, mejor haría con despedirse pronto y no ensuciar más su meritoria carrera. Ese día, sin duda, empezarán a llegar los merecidos reconocimientos postumos, como, por ejemplo, el mismísimo Premio Nobel de las Artes Interpretativas sobre una pista de tenis o, por qué no, el de la Paz… que deja.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

4 comentarios en «¡ÁNIMO NOVAK!, EL NOBEL DE TEATRO ESTÁ AL CAER»
  1. Jajaja como te has sentido escribiendo este artículo super bien explicado y con la esperanza(y somos muchos)de qué este actor interpretativo,tome las raquetas y las regale para una buena causa.La verdad raro es el partido últimamente no de LA NOTA

  2. Muy buen artículo, apreciado Fran: pues si, creo que ya va siendo hora de anunciar una retirada de los escenarios por parte del artista Nole, ya el físico no le permite llegar a una final, el año pasado no ganó ningún torneo y este le regalaron uno de 500. Una retirada a tiempo sería una salida digna a una brillante carrera, sigo diciendo que para mí no el mejor de todos los tiempos, aunque haya ganado más Slams. Larga vida a Nole!!!!!

  3. Absolutamente de acuerdo con eso de que «mejor haría con despedirse pronto y no ensuciar más su meritoria carrera».
    No debemos mezclar su valía cómo deportista superlativo con su faceta interpretativa, dicho lo cuál y por ser quién es, no se deben callar gestos que ha realizado en el partido y que nunca nadie debiera realizar.

  4. Más de lo mismo por un lado la muy apreciable visión de nuestro crítico de cabecera y, por otro, lo que últimamente se va convirtiendo en hábito de este aún joven tenista, joven para la vida pero menos para este deporte, pronto decidirá abandonar esas actuaciones y con ello pasar a la grada para disfrutar de este deporte, desde otro lugar.
    No así parece que otros actores en otras fases de sus «deportes», aún con esas actuaciones a las que últimamente nos vienen acostumbrados, sean capaces de ver el espectáculo de la vida, sin ser ellos protagonistas, en fin, tiempo al tiempo

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