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Los domingos por la tarde son la antesala del mal, un período en el que el único milagro que uno espera es que se pare el tiempo o, en su defecto, que se aceleren las manecillas del reloj hasta el viernes por la tarde. Pues bien, en estos pensamientos andaba yo, mientras escuchaba plácidamente la Danza de la Chirimoyas cuando, de repente, ocurrió uno de esos acontecimientos que sólo están al alcance de la divina providencia: España remontaba una eliminatoria de la Copa Davis que tenía virtualmente perdida ante Dinamarca y el virtual líder de la Vuelta Ciclista, también danés, no ha podido subir al podio de los ganadores a pesar de llegar líder a Madrid. Técnicamente, a la espera de la confirmación de la ONU, podríamos estar hablando de genocidio danés en España.

A veces, lo extraordinario se vuelve sencillo y lo simple, lo que suele ser un mero trámite, se torna en imposible. España se jugaba el paso a la fase final de la Copa Davis y veía como, tras la jornada del viernes, los daneses nos ganaban por 2-0. El partido de dobles no empezó mejor, cayendo en el primer set con claridad. Luego, la pareja Martínez-Munar acabaría dándole la vuelta al partido y colocando el primer punto para los españoles. Aún así, nadie daba una moneda de cinco pesetas por el combinado español. Pero los milagros existen y bien parece que el mismísimo Papa León XIV, reconocido aficionado al tenis, que este domingo 14 de septiembre cumplía años, hubiera mediado en favor de los españoles y en contra de los vikingos. Pedro Martínez, que no jugó en la primera jornada y que ya sabía lo que era ganar a Holger Rune, fue el elegido para la intentar la proeza. La Copa Davis es pródiga en épicas de esta guisa. El danés desaprovechó con una doble falta un punto de partido y eliminatoria y al valenciano no le tembló la mano para aprovechar sus opciones y cerrar el partido. Con la eliminatoria empatada y el viento favorable, la experiencia de Pablo Carreño pesó como una losa ante Möller, el número dos de Dinamarca. La histórica remontada se había producido.

Al menos, los daneses esperaban ver en lo más alto del podio de la Vuelta a su mejor ciclista. Pues, tampoco. Al demacrado corredor, de nombre impronunciable, después de tres semanas dándole a los pedales por cuestas imposibles y carreteras rompepiernas, se le ha negado el merecido privilegio de llegar en olor de multitudes a la meta de Madrid, en la que suele ser una jornada de reconocimiento al mejor de los ciclistas del pelotón. Sus derechos habían sido conculcados por interesadas cuestiones de métrica electoral.

La falta de expectación en la eliminatoria de la Copa Davis no daba ni para convocar a los nuevos defensores de Gaza con la intención de reventar los partidos de tenis. Parar a unos ciclistas en una carretera secundaria resultaba más sencillo. Tampoco favorecieron al evento que Alcaraz y Granollers ganaran en sus respectivas modalidades del USOpen y decidieran borrarse de la cita con la Davis alegando molestias físicas, excusa a la que se unió Davidovich. Así las cosas, todo quedaba en manos de segundas figuras como Jaume Munar, Pedro Martínez y Pablo Carreño. Todo parecía una difícil empresa para enfrentarse a unos vikingos capitaneados por Rune.  

Eliminatorias como esta nos han hecho recordar una Copa Davis que forma parte de nuestro pasado. Hace un año, Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, cogió la puerta y abandonó el contrato de gestión, lo que supuso que la Federación Internacional de Tenis haya encontrado una solución salomónica con esta fórmula híbrida de un par de eliminatorias, al estilo de las de antes, y una fase final que atrae la atención de los aficionados, que vibran como nunca cuando se compite por su país natal.

El duelo entre España y Dinamarca en Puente Romano (Marbella) ha sido uno de esas míticas eliminatorias del pasado que todos recordamos. También lo ha sido la victoria de la República Checa ante EEUU. De sabios es rectificar. El resto de las siete eliminatorias de la segunda ronda nos han permitido conocer a los países (España, Francia, Alemania, Austria, República Checa, Bélgica y Argentina), que acompañarán a Italia, ganador en la edición del año pasado, en la fase final que se disputará del 18 al 23 de noviembre en Bolonia.

Menos mal que, ninguna de las lumbreras que amenizan nuestro día a día le ha dado por asociar la Copa Davis a la Copa del Rey David, cosa que hubiera provocado la cancelación inmediata de los partidos en aras de la pacificación de la antigua Judea. El caso es que, la mejor competición por naciones del tenis, que lleva años agonizando por culpa de los experimentos que idearon la ITF y Piqué, ahora resucita con jornadas como la de este aciago domingo para los jutlandios.

Media España se debate ahora entre los que opinan que estos jugadores que han conseguido el paso a la final son los que merecen jugarse el título en Bolonia y los que andan debatiendo acerca de si debemos ir o no al Festival de Eurovisión. Para la Davis yo creo que deberíamos llevar lo mejor que tuviéramos en ese momento, pero, para lo de Eurovisión, directamente, yo mandaba a Sergio Ramos con su último éxito, evidentemente, acompañado del maestro Azagra. A ver si así ganamos.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «GENOCIDIO DANÉS EN ESPAÑA»
  1. Gran crónica sobre el enfrentamiento tenistico del pasado domingo donde se pudo disfrutar de aquellos épicos enfrentamientos que los seguidores tenisticos disfrutamos en otros tiempos, otro tiempos que no volverán y que han evolucionado hacia un estado presidencial difícil de asimilar en casi todas sus facetas, demasiadas guerras, demasiados asesinatos, demasiada violencia incontrolada, pero siendo todo ello total y absolutamente indeseable, parece que para algunos sólo es deleznable un tipo de violencia, la que le supone desviar la atención de sus «incidentes», para asegurarse el reconocimiento popular como Salvador.

    Pero nosotros, vamos yo, pido reconocer las masacres en todos los sitios donde suceden, no hay categoría primera, segunda, tercera o tercermundista, TODA

  2. Brillante crónica… una más en ese ya largo listado de artículos con picaresca, información, cultura y mucho arte.
    Respecto a Eurovisión yo o la cancelaba de por vida o les enviaba todos los años al Chiquilicuatre.
    Respecto a quién debe ir a Bolonia, evidentemente… los que se han ganado estar en Bolonia. Llevar a Carlos (que por cierto, se ha borrado por motivos legítimos y personales y como muchos líderes a lo largo de la historia del deporte ha hecho lo mismo) sería injusto e inmerecido.

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