Davidovich Washington

Alex de Miñaur se impone en la final del ATP500 de Washington a Davidovich tras levantar tres bolas de partido para el malagueño. El australiano suma su décimo título, tercero de la categoría ATP500, mientras el tenista español sigue buscando el primero. Ambos suben muchos puestos en el ranking para meterse entre los diez primeros del ranking, De Miñaur, y los veinte mejores, Davidovich Fokina.


Hasta siete veces tuvieron que intentarlo los ejércitos cristianos para conquistar la estratégica localidad de Setenil de las Bodegas, en plena Reconquista, o sea, a finales del s. XV. La perseverancia de los atacantes duró 80 años, hasta el punto de que acabaron bautizando el lugar influidos por la ingente cantidad de intentonas fallidas. Fue en 1484 cuando, por fin, a la octava, lograron su objetivo y vencieron a la resistencia nazarí, razón por la que decidieron acuñarle el topónimo, “septem nihil” (siete, nada). Lejos de este enclave situado entre la Serranía de Ronda y el Parque Natural de Grazalema, y casi 550 años después, Alejandro Davidovich Fokina ha desperdiciado una excelente oportunidad de ganar el ATP500 de Washington, y ya es la cuarta intentona para conquistar una de las importantes plazas que ocupa el tenis profesional cada semana.

La semana del malagueño ha sido impecable desde el punto de vista tenístico y estratégico. Las victorias ante Fritz y Shelton, jugadores mejor clasificados que el español y que gozaban del apoyo de su afición, auguraban que Davidovich estaba preparado para conquistar su primer título profesional. Su rival, Alex de Miñaur, un guerrero de las antípodas que hace siete años perdió en la capital estadounidense ante Zverev. El australiano, de madre alicantina, ha gestionado muy bien los puntos decisivos, he estado enfocado, en todo momento, en no reducir la intensidad para luchar hasta el último punto. Tras un primer set muy igualado y con constantes roturas de servicio, Davidovich confirmaba el break del undécimo juego y se apuntaba el primer parcial por 7-5. El malagueño ya estaba en las puertas de su objetivo.

Demasiado bien iba la contienda. Al empezar el segundo set el jugador español ha vuelto a dar muestra de sus habituales desconexiones con demasiada relajación en su juego. Así las cosas, el «demonio de Tasmania» ha atacado con la rapidez que acostumbra en sus movimientos y se impuso con facilidad por 6-1. Todo quedaba listo para sentencia en un tercer set que iba ser de infarto. Davidovich hacía borrón y cuenta nueva y rompía el servicio rival con un tenis tan certero como agresivo. Los mejores momentos del malagueño le llevaron hasta el 5-2, 0-30 a su favor. El español ya se veía atravesando la muralla e izando la bandera nacional cuando, de nuevo, ese miedo a ganar que atenaza hasta a los mejores guerreros, se metió en su cuerpo. Tres oportunidades perdidas para finiquitar el partido le recordaron lo ocurrido en Delray Beach.

Nadie duda a estas alturas que Davidovich es un grandísimo jugador que no para de crecer en el circuito. Sin duda, es el mejor de cuantos aún no cuentan con un título profesional. El sabe que su peor golpe es la cabeza. Por eso, desde hace un tiempo está intentando mejorarlo contratando a Félix Mantilla, quien da mucha importancia a la estabilidad emocional, e incluso, al exatleta Martín Fiz, importante apoyo para que lo físico y lo psíquico vayan de la mano. Ahora toca volver a levantarse y seguir luchando por los objetivos con una mentalidad positiva. Toronto es su próxima estación.

La fortaleza mental es importantísima en el tenis, pero también lo es la suerte. Si ese globo defensivo que tiró el australiano en el tercer match ball hubiera botado un centímetro más a la derecha, el tenista malagueño ya tendría ese merecido título ATP, que se le está resistiendo más de lo esperado. Davidovich no lleva 80 años intentándolo, pero en Washington vamos ya por el “Quatrum nihil”.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «CUARTO INTENTO FRUSTRADO DEL ANSIADO FOKINAZO»
  1. Pena que la cabeza de nuestro tenista sea su peor enemigo en esos enfrentamientos que, superando esos duendes que mueven la raqueta y la pelota fuera de donde tiene que dulcemente o con fuerza posarse, conseguirá su tan ansiado y por resultados merecido, ánimo Davidovich, llegará ese ansiado final de torneo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *