La sensación del tenis actual, Joao Fonseca, ya tiene su primer título ATP al imponerse en Buenos Aires a Francisco Cerundolo. El brasileño se convierte así en el tercer tenista más joven de la historia en ganar un torneo sobre tierra batida, tras Nadal y Alcaraz, y el décimo sobre cualquier superficie. Hace tan sólo un año que dejó el circuito universitario de EEUU para convertirse en profesional del tenis.
Argentina se debate estos días entre el escándalo de la criptomoneda que recomendó el histriónico Javier Milei y la escabechina que ha provocado un joven brasileño sobre el polvo de ladrillo bonaerense. Lo del presidente de la motosierra ha provocado la ruina de un buen puñado de pequeños y medianos inversores, que se dejaron llevar por el desconocimiento que todo populista lleva dentro. Lo del tenis ha destrozado el orgullo de un país de gran tradición tenística sobre la tierra batida, que había preservado la central Buenos Aires Lawn Tennis Club de sus rivales brasileiros desde que Guga Kuerten se hiciera con el torneo en 2001.
Han tenido que pasar veinticuatro años para que, en el torneo más antiguo de toda Sudamérica, se disputa desde 1893, haya entronizado a otro brasileño en su palmarés, que, además, es el más joven de los tenistas participantes: Joao Fonseca. Con tan sólo 18 años, 5 meses y 27 días se ha convertido en el tercer jugador más joven en hacerse con un torneo sobre tierra batida y el décimo sobre cualquier superficie del circuito. El actual ganador del torneo Next Gen 2024, cumple ahora su primer año como profesional, después de que renunciara a seguir disputando el circuito universitario y rompiera su compromiso con la Universidad de Virginia.
En un país tachado de ultraderechista desde hace 14 meses, ha tenido que venir una derecha del país de Lula para acabar con las esperanzas albicelestes. El rodillo brasileiro ha dejado atrás a Etcheverry, Coria, Navone y en la final a Cerundolo. Solo tuvo piedad argentina en las semifinales, en las que sufrió para imponerse al serbio Laslo Djere. Joao Sousa está siendo la verdadera sensación de la temporada, liderando la nueva generación de tenistas que quiere disputar el cetro de este deporte a los Sinner y Alcaraz, a los que no tiene nada que envidiar a la hora de golpear la pelota, con una aceleración pocas veces vista, y unas cualidades técnicas impropias para jugadores de su edad.
Su cotización en la bolsa del tenis está ahora mismo en las más altas cotas de los índices del circuito ATP. En el Open de Australia su valor subió con la victoria ante Rublev en la primera ronda, para desplomarse rápidamente ante un pequeño inversor italiano llamado Sonego. A esa edad es normal que su cotización fluctúe hasta convertirse en un valor seguro. Ahora los inversores corren hasta la bolsa del ATP de Río, que se disputa a partir de mañana lunes, para apostar por su jugador. De momento, lo que sí estamos seguros es que en Buenos Aires no ha hecho falta que Milei apostara por su triunfo…, quizá haya sido por eso por lo que lo ha logrado.